Por Eduardo Gómez
¿Para qué escribir pequeños versos cuando el mundo es tan vasto
y el estruendo de las ciudades ahoga la música? En esta
lucha de gigantes
se necesitan armas de vasto alcance. En este duelo a muerte
las canciones embriagan o adormecen.
Está en juego la sangre de generaciones y de pueblos
y un mundo abierto al hombre infinito por nacer.
Está en juego demasiado
para arriesgarlo todo solamente al azar de la palabra.
Es hora de glorificar a otros hombres y otros hechos. Es
hora de buscar situaciones
en donde la palabra sea necesaria y de convivir con aquellos
para quienes la palabra es liberación.
Solamente la palabra que ponga en peligro el poder de los
tiranos y los dioses
es digna de ser pronunciada o escrita.
SOY LOS OTROS
Nada soy sin los otros
y cuando juego a ser sin ellos
solitario y desolado quedo
emparedado.
Es cierto que puedo prescindir de muchos d´ ellos
pero nunca de aquellos
necesarios
al el mundo más humano con que sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario