viernes, 13 de mayo de 2022

ASPECTOS GROTESCO DE LA NUEVA INQUISIÓN

Por Eduardo Gómez

La capacidad de falsear la historia de los medios de comunicación capitalista se inclina cada vez más (y va en aumento a medida que el Sistema presenta más  grietas) a invertir los valores fundamentales del mundo civilizado y ha logrado tal poder para aturdir, uniformar y deformar, que momentáneamente convirtió en una especie de “país del mal”, precisamente a las culturas a quienes más debe la humanidad un avance en el mundo moderno: las de La Federación Rusa. En el conflicto de Ucrania se ha impuesto la idea de que se trata de una “guerra imperialista” que los rusos han desencadenado súbitamente por perversidad de dominar, anexar y explotar. Sin embargo, y poco a poco (incluso en ciertos medios de comunicación occidentales donde queda un resto de honestidad) está surgiendo gradualmente la verdad de esos hechos. La celebración del 9 de mayo pasado, de un aniversario más del triunfo sobre el nazismo en la Segunda Guerra Mundial, debido sin duda, al heroísmo y la eficacia del Ejército Rojo y, en general, a la admirable valentía y organización del pueblo ruso, gracias a la disciplina y la mística política del socialismo stalinista, han complicado aún más las contradicciones de la propaganda occidental contra Rusia. Es lamentable el espectáculo de mesas redondas en la Deutsche Welle, por ejemplo, en las que los participantes no tienen más remedio que aceptar el papel decisivo que el pueblo y el ejército ruso tuvieron en ese triunfo que cambio la dirección de la historia pero siempre tratando de roer, disminuir o desvalorizar ese mérito con la cantinela de la “guerra de Ucrania”. No obstante, dejaron ver fragmentos del grandioso desfile de La Plaza Roja de Moscú y permitieron que Putin explicara, una vez más, y con su discreción y serenidad acostumbradas, que no se trata de una “guerra” contra Ucrania sino de una operación especial del ejército rojo que era inaplazable para acabar con las masacres traidoras de grupos fascistas ucranianos como venganza por la adhesión mayoritaria a la Federación Rusa, por parte de la población del Donbass y de Crimea y con el fin de hacer retroceder la peligrosa presión de la OTAN en las fronteras. En otro texto de este blog se encuentra el relato macabro de los comunistas que quemaron vivos los grupos nacionalistas de Ucrania.

¿Por qué los satélites europeos y latinoamericanos de Estados Unidos (y la oposición democrática de esta nación) no realizaron campañas mundiales de protesta contra, por ejemplo, la terrible guerra imperialista de Vietnam, la dictadura de Pinochet y de una docena de totalitarismos instaurados todos para mantener la dominación del neocolonialismo norteamericano? Durante décadas se ha mantenido esa situación y los daños causados a países como Cuba, Chile, España, Brasil, Colombia, Venezuela, Nicaragua, Vietnam del norte, China, etc. (y en última instancia el retroceso impuesto al mundo entero) son incalculables y han causado millones de muertes, de manera que no pueden ser comparados con el conflicto de Ucrania. Sin embargo, la mezquindad de los medios de comunicación occidentales es tal que han intentado hacer un paralelo de la Segunda Guerra Mundial (que causó cerca de 60 millones de muertos, de los cuales la mitad fueron rusos) con una labor de limpieza y de defensa elementales frente a secuelas del nazismo en Ucrania y a presiones inaceptables de la OTAN.

 

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