Por: Ing. Luis Alberto Arenas Vega*
“Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla
después; un ejército derrotado lucha primero e intenta
obtener la victoria después.”
Sun Tzu, El arte de la guerra
DESPLIEGUE MILITAR DE ESTADOS UNIDOS ALREDEDOR DE CHINA1
La presencia militar de los Estados Unidos en el extremo oriental de Asia fue una de las consecuencias de la II Guerra Mundial. Japón fue ocupada y desde el retiro en 1952, los vencedores han mantenido grandes bases militares hasta el día de hoy. Resuelta la guerra civil en China en 1949, el derrotado Chiang Kai-shek se refugió en la isla de Taiwán y firmó con los Estados Unidos un tratado de defensa que autorizó la instalación de bases militares en la isla que estuvieron hasta1978, año de la normalización de las relaciones diplomática con China. Las guerras de Corea y Vietnam permitieron a Estados Unidos continuar afinando su presencia militar en Asia, que ha terminado en un cerco militar a China.
Actualmente, las fuerzas terrestres estadunidenses en el sudeste asiático ascienden a 150 mil soldados acantonadas en 16 países, desde Corea del Sur y el Japón en el norte, hasta Bahréin en el oeste, e incluyendo a Filipinas, Tailandia y Singapur, hacia el sur.
Por el mar, rodean a China la Flota del Pacífico operativa en los océanos Índico y Pacífico y la Quinta Flota con presencia en el golfo Pérsico, los mares Rojo y Arábigo y las costas africanas orientales.
A su vez, la Flota del Pacífico comprende la Tercera y Séptima Flotas, equipadas con tres portaaviones, 200 barcos, dos mil aviones de combate y 250 mil marinos de todas las especialidades. La Quinta Flota, aunque más pequeña cubre un área más grande pero más alejada de China: un portaaviones, 20 buques, 16.000 marinos y un número de aviones no especificados. Bajo su mando operan también 30 buques de guerra de la marina inglesa.
Estas fuerzas amenazan a las formidables fuerzas armadas chinas, que tienen la ventaja de estar en su propio territorio: unas fuerzas terrestres de alrededor de cuatro millones de personas activas y de reserva, y unas fuerzas navales que son las más grandes en el panorama mundial en cuanto al número de naves, aunque segundas en tecnología y capacidad de fuego. Tiene operativo dos portaviones, otro en construcción y proyecta cuatro más para el año 2025. La flota de submarinos compuesta de 66 naves tipo 096, está equipada con los misiles balísticos submarinos JL-3, de alcance promedio de 13 mil kilómetros y una velocidad 20 veces la del sonido que los hace indetectables con la tecnología actual.
La fuerza aérea, la segunda en cuanto al número de aeronaves y de tecnología: una flota de 3.210 aviones de todo tipo, de los cuales el 50% son naves de combate. Está equipada con el bombardero Xian H-6K de largo alcance (3.520 km), y los aviones de ataque Shenyang J-31 y J-15, cazas furtivos Chengdu J-10 y J-20, vehículos aéreos furtivos no tripulados CH-7 y las más grandes aeronaves anfibias de desembarco actualmente disponibles en el mundo, las AG600.
«El arma de misiles tiene bajo su responsabilidad el arsenal atómico y la cohetería militar. Ya desde el lejano mes de octubre de 1964, China probó con éxito las primeras ojivas nucleares, popularmente conocidas como bombas atómicas, y de hecho se convirtió en una potencia nuclear. El arsenal atómico puede ser desplegado con una gama amplia de misiles de mediano y largo alcance, como los misiles balísticos intercontinentales. Esta arma cuenta con la Corporación de ciencia e investigación aeroespacial de China, el fabricante más grande del mundo de misiles y cohetes espaciales. Se ha informado que para 2018, el número de cabezas nucleares que posee China fue de 250 y Estados Unidos de 1.700. En el área de combate sobresalen los misiles anti-satélites, los cruceros tipo 055 para acciones navales y drones de todo tipo.
«Fuerzas de apoyo estratégico. Es poca la información que se conoce sobre esta arma. Sin embargo se sabe, que por razones de seguridad todo el desarrollo tecnológico y aprovisionamiento militar son locales. China ha sido acusada de espionaje para la obtención de información industrial y militar y la guerra cibernética encubierta. Pero esto no es más que una acusación con fines propagandísticos porque tales acciones son rutinarias y están en pleno auge en el mundo actual por todos los gobiernos que tienen la capacidad de ejecutarlas y aún de compañías privadas y de personas individuales.
«Según los estrategas chinos, la doctrina de defensa militar de China se nutre de la experiencia de la Unión Soviética y de la historia mundial de la decadencia de los imperios, y ha decidido no trabarse en una carrera armamentista optando por la llamada guerra asimétrica, que es por definición una contienda no militar y expresión del llamado ‘poder blando’. La idea fundamental de la guerra asimétrica postula que ‘los soldados no tienen el monopolio de la guerra’ y por lo tanto nunca serán los primeros en atacar, como se describe en el libro Guerra irrestricta, publicado en 1999 por los coroneles del EPL Liang Qiao y Xiangsu Wang.
«Por consiguiente, China se ha concentrado en explotar las debilidades del enemigo y aumentar las ventajas propias; en producir armamento barato pero moderno, en apariencia poco sofisticado, haciendo uso intensivo de inteligencia artificial. La sociedad china está obsesionada con el empleo en todos los ámbitos de la producción y de la vida social de aplicaciones de inteligencia artificial y le está asignando ingentes recursos en investigación y desarrollo, en un monto casi igual al del resto del mundo.»
LAS DOCTRINAS DE CONTENCIÓN
La teoría del fin de la historia2. ¿El fin de la historia? fue un artículo publicado en la revista de asuntos internacionales The National Interest en 1989, firmado por Francis Fukuyama, un ideólogo de la extrema derecha estadunidense, de origen japonés. El artículo celebraba el triunfo de las democracias liberales en la guerra fría con los países comunistas del llamado socialismo real, y planteaba el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas. Tres años más tarde desarrolla esta idea en el libro titulado El fin de la historia y el último hombre (The End of History and the Last Man, 1992) donde expone la tesis del fin de la historia. En deuda con lejanas ideas hegelianas y kantianas sobre el desenvolvimiento de las civilizaciones humanas, preveía la llegada del fin de la confrontación de las ideologías y el advenimiento de un mundo final basado en una democracia liberal, la que se suponía se había impuesto tras el fin de la guerra fría.
Esta tesis, junto a la idea tradicional de “El destino manifiesto” de los Estados Unidos en el mundo, permitió que a finales de ese año de 1992 los políticos en Washington se refirieran con entusiasmo a lo que denominaban “Doctrina de la dominación permanente”.
Como a lo largo de la última década del siglo XX, tanto el fortalecimiento económico como el sistema político de China daban muestras de ser irreversibles a pesar de la apertura y liberación de las actividades económicas, algunos politólogos conservadores3 razonaron que tales elucubraciones intelectuales habían causado una desorientación estratégica en las decisiones tomadas por EEUU, al no prevenir o peor aún incentivar, el surgimiento de un nuevo enemigo estratégico; en consecuencia, la tesis del fin de la historia y la doctrina de la dominación permanente cayeron en descrédito.
La teoría del caos constructivo. Uno de los ideólogos de esta teoría fue Zbigniew Brzezinski (1928/2017, de origen polaco), académico de profesión, asesor del Pentágono y Consejero de Seguridad del gobierno de Jimmy Carter y autor de El gran tablero del mundo--La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos.4 Los Estados Unidos, la única superpotencia, tiene el deber y el derecho de evitar el surgimiento de otra superpotencia rival que amenace sus intereses y su bienestar; en consecuencia, «los EEUU frente a un país que no ceda a sus objetivos estratégicos, debe ser desestabilizado bajo toda circunstancia; y de no lograrlo podría impulsar qué parte de su territorio sea desmembrado tal como se hizo en Colombia en 1903.»
Ya a comienzos del siglo XXI, era unánime la certeza entre los estrategas conservadores que la única potencia que tendría capacidad de retar a los Estados Unidos, en los escenarios económico, tecnológico y militar, era China. Pero una pausa en este escenario de confusión ideológica ocurrió cuando se perpetró el ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, que creó las condiciones para poner en práctica la teoría del caos constructivo, corto período a partir de 2002, cuyas consecuencias desastrosas aun soportan los pueblos del Medio Oriente. Washington aprovechó el ataque para concretar la construcción de un “Nuevo orden mundial” que desembocó en las guerras de Afganistán, de Irak, de Siria, de Libia, la parte final y decisiva del conflicto de Yugoslavia y la invasión de Israel a Líbano. Como tales guerras se convirtieron en interminables o de efectos perversos, y no afectaban al principal enemigo estratégico pues solo era aplicable a pequeños Estados, no se pudo dar forma al nuevo orden mundial que surgiría del caos constructivo.
NOTAS
1. Ernesché Rodríguez Asien, La tecnología militar china y su supremacía bélica, ponencia al 11º Simposio Electrónico Internacional sobre Política China, Observatorio de la Política China, 2021-04-08. Para otros datos de las fuerzas militares en los siguientes portales en la red: 1) Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz; 2) Military Factory, Global Firepower ranking; y 3) Flight Global 2019. Los de China, del libro La moderna República Popular China (2019) del autor de este artículo.
2. Los términos teoría, doctrina y tesis, en la mayoría de los casos aquí señalados, no pasan de ser meras palabras en la propaganda que acompaña a las decisiones políticas; sin embargo, la tesis de Fukuyama es una excepción.
3. Principalmente la Heritage Foundation, uno de los grupos de estudios (think tank) conservadores radicales más influyentes en los Estados Unidos, sobre todo en el partido republicano y en las presidencias de Reagan y Bush, padre. Recuérdese los hitos más significativos de la reconfiguración estratégica mundial:
• 1971 (25 de octubre). La ONU acuerda que la República Popular China-RPCh ocupe el puesto de la República de China o Taiwán.
• 1972 (21/28 de febrero). Visita del presidente Richard Nixon a Pekín que normaliza las relaciones sino-estadunidenses.
• 1978. En la III sesión plenaria del XI comité central del PCCh se aprueba el plan de reformas económicas conocidas como ‘economía de mercado socialista’, propugnadas por Deng Tsiao-ping.
• 1978. La administración Carter acepta los tres principios planteados por China: rompimiento de lazos diplomáticos con Taiwán, retirada de tropas de la isla y derogación del Tratado de Defensa con Taiwán. El 16 de diciembre, el Comunicado Conjunto sobre el Establecimiento de Relaciones Diplomáticas declaró que EEUU reconoce al gobierno de la RPCh como el único gobierno legítimo que representa China, y en este marco, el gobierno estadunidense mantiene con la población de Taiwán lazos culturales, comerciales y otros vínculos de carácter no oficial.
• 1979 (1 de enero). Establecimiento de relaciones diplomáticas China-EEUU.
• 1989 (9 de noviembre). Caída del muro de Berlín o más propiamente, la reunificación de hecho de Alemania, que pone fin a los acuerdos alcanzados a la finalización de la II Guerra Mundial.
• 1991 (25 de diciembre). Disolución de la URSS.
• 2001 (17 de septiembre). Ingreso de China como miembro de la Organización Mundial del Comercio-OMC.
• Década 2010-2020. Según el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, durante esta época, «China ha superado a Estados Unidos en producción industrial, ahorros, comercio y hasta en el PIB si se mide en términos de paridad de poder adquisitivo.»
4. Brzezinski, Zbigniew, El gran tablero mundial--La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, traducción de Mónica Salomon, Paidós Editores, Barcelona, 1998.
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