viernes, 11 de marzo de 2022

COLOMBIA Y EL PACTO HISTÓRICO


POR: ENRIQUE ALFONSO RICO – febrero 2022

 SITUACIÓN GENERAL EN COLOMBIA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

 Nunca antes, en la historia de Colombia, se había visto la posibilidad cercana, como hoy, de llegar un gobierno alternativo a la Presidencia de la República, diferente al que siempre han instalado las élites poderosas en nuestro país. Tal situación se ha presentado, entre otras cosas, por lo siguiente: el creciente descontento popular, consecuencia de la enorme y cínica corrupción de los grupos de poder y de la predominancia de un Estado narcoparamilitar desde comienzos del siglo XXI; la gran desigualdad e injusticia social, con la correspondiente concentración de la riqueza en sectores cada vez más ricos y más pequeños numéricamente y, por consiguiente, el aumento de la pobreza y el hambre en muchas gentes del pueblo;  el real autoritarismo, la fuerte represión y la muy débil democracia desde el Estado, que ha intentado esparcir al conjunto de la sociedad para que ello se vea como normal; la inoperante justicia cuando se trata de judicializar a representantes de las clases adineradas; la desatención generalizada de los tradicionales grupos gobernantes para solucionar, aunque sea en parte, los principales problemas del pueblo colombiano: salud, educación, empleo, vivienda, paz; el acaparamiento de la tierra, muchas veces adquirida de manera ilegal y violenta, lo que ha originado la histórica violencia en este país suramericano; la censura permanente, por parte del Estado y los grupos dominantes a las diversas expresiones de la oposición.

 En los últimos años, ha surgido un despertar continuo de significativos sectores populares, juveniles y barriales, que exigen que el Estado oligárquico atienda sus justas peticiones: derecho a la educación gratuita y de calidad, al trabajo digno, una salud oportuna y eficiente, el respeto a la vida, el desarrollo de la creatividad y de las tecnologías en manos populares, el derecho a una pensión justa. Los diferentes gobiernos han respondido con represión, asesinatos, encarcelamientos, mutilaciones a los manifestantes y una guerra mediática para presentarlos como “vándalos” y “terroristas”. A la par con lo anterior, han ido creciendo movimientos sociales y políticos alternativos, que exigen esas justas reivindicaciones económicas y sociales, y además buscan lograr cada vez más presencia dentro del Estado, en los cuerpos legislativos y en el mismo Ejecutivo, que permitan resolver, de manera democrática firme y paulatinamente, tales exigencias juveniles y populares.

 EL PACTO HISTÓRICO

 Dentro de este contexto, surge el grupo político PACTO HISTÓRICO. Fue resultado de la evolución, durante varios años de la mencionada inconformidad popular, de la reflexión de sus principales dirigentes, del estudio y el análisis de la historia de Colombia, de quiénes y cómo han gobernado a este país, cómo lo han saqueado para el provecho de unos pocos. También, aparece como consecuencia de la experiencia acumulada de décadas de lucha política y social de varios de sus dirigentes, en especial, de su principal líder Gustavo Petro.

 Los grupos oligárquicos y sus representantes en el Estado, la economía y la sociedad, presentan tal fenómeno como “extraño” a Colombia, como importado de Chile, Venezuela, Cuba y otros países, con el fin de tergiversar sus características y su accionar. Han desatado la masiva publicidad, para generar miedo en las multitudes, de que dicho movimiento y sus dirigentes pretenden instalar “el comunismo” en Colombia, destruir la propiedad privada, las empresas, la economía, y entregarle todo, hasta los hijos, al Estado dictatorial. Han difundido constantemente la matriz de opinión de que con un gobierno del Pacto Histórico nos vamos a volver como Venezuela, cuando, de hecho, ya estamos peor que Venezuela, aunque no estamos hablando de los avances que ha tenido el país hermano, a pesar de todos sus problemas y bloqueos internacionales que ha sufrido, lo que sería tema de otro artículo. No pocas personas, desinformadas y sin ninguna preocupación por ilustrarse al respecto, así sean profesionales egresados de universidades nacionales o extranjeras, se comen entero dichas versiones, y las repiten como loros entre sus familiares y amigos.

 Nos corresponde aclarar, entonces, que, frente a la predominante mentalidad conservadora en nuestro país, que no acepta cambios en la política, la economía y la sociedad en general, el Pacto Histórico ha ido adquiriendo características socialdemócratas, liberales progresistas, y no pretende hacer expropiaciones, sino promover la soberanía alimentaria, el desarrollo de la industria y la agricultura nacionales, la preservación del medio ambiente, el apoyo a la pequeña y mediana empresa y a la producción cooperativa y popular, la transición progresiva de las energías contaminantes (petróleo, carbón y gas) hacia energías limpias (eólica, solar, geotérmica, entre otras). Además, tiene como objetivos, democratizar la tierra, que se vuelva productora de los alimentos que se importan a precios costosos, apoyando al pequeño y mediano campesino con tecnologías y créditos baratos por parte del Estado. A la vez, busca aplicar la autodeterminación de los pueblos, las relaciones de respeto mutuo con los demás países y la no injerencia en sus asuntos internos.

Igualmente, el Pacto Histórico plantea defender los acuerdos de paz firmados, promover nuevos acuerdos con los grupos que siguen operando violentamente, desmontar de manera inteligente el narcotráfico, lograr una paz generalizada con justicia social. También, promover la cultura nacional en todas sus ramas, el desarrollo del turismo que aproveche nuestros bellos paisajes, mares y playas. Todo ello originará el empleo en gran escala, en condiciones dignas, lo que irá disminuyendo notablemente la delincuencia y la inseguridad en ciudades y campos. Nos corresponde a los ciudadanos racionales, librepensadores y optimistas, apoyar tal movimiento, estando alerta a cualquier error que pueda cometerse al respecto, y apoyar sus justos planteamientos y logros.

  

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