Por: Ing. Luis Alberto Arenas Vega*
La
teoría del caos constructivo. Uno de los ideólogos de
esta teoría fue Zbigniew Brzezinski (1928/2017, de origen polaco), académico de
profesión, asesor del Pentágono y Consejero de Seguridad del gobierno de Jimmy
Carter y autor de El gran tablero del mundo--La supremacía estadounidense
y sus imperativos geoestratégicos.(4) Los Estados Unidos, la
única superpotencia, tiene el deber y el derecho de evitar el surgimiento
de otra superpotencia rival que amenace sus intereses y su bienestar; en
consecuencia, «los EEUU frente a un país que no ceda a sus objetivos
estratégicos, debe ser desestabilizado bajo toda circunstancia; y de no
lograrlo podría impulsar qué parte de su territorio sea desmembrado tal como se
hizo en Colombia en 1903.»
Ya
a comienzos del siglo XXI, era unánime la certeza entre los estrategas
conservadores que la única potencia que tendría capacidad de retar a los
Estados Unidos, en los escenarios económico, tecnológico y militar, era China.
Pero una pausa en este escenario de confusión ideológica ocurrió cuando se
perpetró el ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de
septiembre de 2001, que creó las condiciones para poner en práctica la teoría
del caos constructivo, corto período a partir de 2002, cuyas consecuencias
desastrosas aun soportan los pueblos del Medio Oriente. Washington aprovechó el
ataque para concretar la construcción de un “Nuevo orden mundial” que
desembocó en las guerras de Afganistán, de Irak, de Siria, de Libia, la parte
final y decisiva del conflicto de Yugoslavia y la invasión de Israel al Líbano.
Como tales guerras se convirtieron en interminables o de efectos perversos, y
no afectaban al principal enemigo estratégico pues solo era aplicable a
pequeños Estados, no se pudo dar forma al nuevo orden mundial que surgiría
del caos constructivo.
Teoría
del primer enemigo. Al continuar el fortalecimiento de China
en todos los ámbitos, no quedaban ya otras alternativas que el pragmatismo y la
contención.(5) Así fue como surgió la “Teoría del primer
enemigo”, puesta en práctica por la secretaria de Estado del segundo gobierno
de George Bush, Condoleezza Rice, nombrada en 2005, presuntamente aprovechando
las experiencias de la guerra fría con la Unión Soviética. Es la política que
ha tenido continuidad y profundización hasta el presente, incluyendo la nueva
administración Biden.
Sergio
Rodríguez Gelfenstein describe así el origen de este proceso:
«Como se dijo antes, la salida del general Powell de Departamento de Estado en 2005 significó un cambio trascendental para las relaciones sino-estadounidenses. Rice tenía gran sintonía con Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa. Rumsfeld formaba parte del “Proyecto para el nuevo siglo estadounidense”, un think tank ultraconservador creado en 1997 con el objetivo de impulsar el liderazgo mundial de Estados Unidos a partir de una doctrina de disuasión mucho más ofensiva. Una vez llegado al Pentágono en 2001 comenzó a poner en práctica esta idea que había sido elaborada de la mano de teóricos de extrema derecha vinculados al partido republicano como William Krystol, Paul Wolfowitz, Francis Fukuyama, Richard Armitage, Dick Cheney, Robert Kagan, John Bolton y Zhalmay Khalilzad entre otros.»(6)
Las
últimas precisiones sobre la teoría del primer enemigo corrieron por
cuenta del inefable secretario de Estado Mike Pompeo del gobierno de Trump, que
le dio nombre a ese enemigo: el Partido Comunista Chino. En un discurso en la
Biblioteca Richard Nixon, en julio de 2020, afirmó, al inicio de la
intervención, que «mis comentarios de hoy son el cuarto conjunto de notas de
una serie de discursos sobre China que les pedí al Asesor de Seguridad Nacional
Robert O’Brien, al Director del FBI Chris Wray y al Procurador General Barr que
hicieran junto a mí.»
Y
entrando en la materia que los convocaba continuó:
«Estamos
viendo estadísticas asombrosas de abusos comerciales chinos que le cuestan
empleos a los estadounidenses y golpean enormemente las economías de todo
Estados Unidos, incluso aquí en el sur de California. Y estamos observando a un
ejército chino que se hace cada vez más fuerte y, de hecho, más amenazante...
La verdad es que nuestras políticas, y las de otras naciones libres,
resucitaron la economía en quiebra de China, solo para ver a Beijing morder las
manos internacionales que la alimentaban... China robó nuestra preciada
propiedad intelectual y nuestros secretos comerciales, afectando millones de
empleos en todo Estados Unidos. Se llevó las cadenas de suministro de Estados
Unidos, y luego agregó un dispositivo hecho por mano de obra esclava. Hizo que
las vías fluviales clave del mundo fueran menos seguras para el comercio
internacional... El Presidente Nixon dijo una vez que temía haber creado un
“Frankenstein” al abrir el mundo al PCCh, y aquí estamos... Debemos comenzar
cambiando la forma en que nuestro pueblo y nuestros socios perciben al Partido
Comunista Chino. Tenemos que decir la verdad. No podemos tratar esta
encarnación de China como un país normal, como cualquier otro... Sabemos que
comerciar con China no es como comerciar con una nación normal y respetuosa de
la ley. Beijing amenaza los acuerdos internacionales, trata los acuerdos como
sugerencias, como conductos para el dominio global...
Sabemos
que el Ejército Popular de Liberación tampoco es un ejército normal. Su
propósito es mantener el gobierno absoluto de las élites del partido comunista
chino y expandir un imperio chino, no proteger al pueblo chino. Y así, nuestro
Departamento de Defensa ha intensificado sus esfuerzos, la libertad de las
operaciones de navegación en todo el Mar Oriental y Meridional de China, y
también en el Estrecho de Taiwán. Y hemos creado una Fuerza Espacial para
ayudar a disuadir a China de la agresión en esa frontera final ...»(7)
En
la práctica, la teoría del primer enemigo resucitaría una nueva guerra
fría(8) que tiene los siguientes cuatro componentes, en plena
evolución a nivel planetario en este momento: guerra económica y desconexión de
las cadenas globales de suministros, propaganda sistemática anti china en los
medios de comunicación y redes sociales, exacerbación e injerencia en los
problemas fronterizos chinos(9) y nuevas alianzas estratégicas
militares.
Un
ejemplo de este último elemento es el “Diálogo Cuadrilateral de
Seguridad-QUAD” (2007), impulsado por EEUU junto con India, Japón y Australia,
que algunos analistas han considerado embrión de una OTAN del Indo-Pacífico y
en línea de ampliar al máximo el frente de oposición a Beijing. Pero al mismo
tiempo señalan que «la bifurcación entre los ámbitos de la seguridad y la
economía dificulta la formación de una masa crítica capaz de enfrentar mejor la
relación con China.»
Se
hace referencia, en especial, a la “Asociación económica integral
regional-RCEP”, firmada en Vietnam el 15 de noviembre de 2020, bajo los
auspicios de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), entre
quince países que representan 2.100 millones de habitantes y el 30% del PIB
mundial: Australia, Brunei, Camboya, China, Corea del Sur, Filipinas,
Indonesia, Japón, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam. Los
objetivos: comercio de bienes y servicios, la reducción de aranceles,
producción de insumos, reglas de origen, economía digital, resolución de
controversias y sistematización de las normas que regulan el comercio
electrónico y la propiedad intelectual. Hay que tener en cuenta que
históricamente en los países del sureste asiático han existido grandes
comunidades chinas plenamente integradas a las sociedades locales pero que
conservan muchos rasgos culturales de su civilización de origen y vínculos
familiares. Se sostiene, por ejemplo, que los patriarcas ancianos de los clanes
van a morir a las tierras ancestrales. Estas características, más la fortaleza
económica de China, explicarían que hoy en día, en esta región, la lengua
franca para los negocios sea el idioma chino y el medio de pago el yuan.
La
teoría de un orden basado en reglas. Antony Blinken, el
actual secretario de Estado de la nueva administración estadunidense, ha
proclamado la doctrina de la “existencia de un orden basado en reglas” y
la consiguiente violación de China de esas reglas. Al no figurar por parte
alguna el listado de tales reglas, es difícil determinar objetivamente las
responsabilidades concretas de Beijing. Como seguramente esa doctrina no alude
al derecho y a las instituciones internacionales vigentes, parecería más bien
una remembranza de la idea agustiniana que ordenó la Europa medieval: el de un
mundo jerarquizado por Dios, inmutable y eterno, donde el príncipe cristiano
estaba en la cúspide del poder. Como es obvio para el caso, el príncipe sería
EEUU.
Una
profunda ironía guarda el enunciado de esta política, pues la razón última de
la crisis actual en la región de Ucrania fue el incumplimiento de la palabra
empeñada a la dirigencia rusa en el momento del desmembramiento de la Unión
Soviética por los EEUU---a partir del gobierno de Bill Clinton, de desmantelar
la OTAN como contrapartida de la disolución del Pacto de Varsovia o al menos de
no extender las fronteras originales de esa alianza a las países del antiguo
bloque socialista del Este de Europa.
En
una entrevista, el intelectual estadunidense Stephen Wertheim(10) hace
la siguiente valoración de semejante planteamiento. A la pregunta, “Según
Antony Blinken, secretario de Estado de Biden, el propósito de EEUU «no es
contener a China, retenerla, mantenerla a raya. Es mantener un orden basado en
normas que China está desafiando.» ¿Qué opina?”
Wertheim
responde:
«Me preocupa esta declaración contradictoria de Blinken. Estoy de acuerdo en que Occidente no debe tratar de contener a China. También considero que hay medidas que Estados Unidos, Europa y otros deberían tomar para combatir ciertas prácticas del país asiático. Dicho esto, me preocupa la opinión de Blinken sobre la existencia de un orden basado en reglas, que Estados Unidos y Europa defienden de alguna manera, y al que se opone China. Es una visión peligrosa. Si esa perspectiva realmente prevalece, si China es vista como una amenaza para el orden, me parece que la implicación lógica que se desprende sería la de contenerle. La forma en la que Blinken caracteriza a China como un peligro al orden basado en reglas recuerda, en términos algo diferentes, a como eran caracterizadas las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial o el comunismo soviético en los inicios de la Guerra Fría.
P. Según el Pentágono, China es una amenaza militar para la seguridad de EEUU y la OTAN. Antony Blinken llama a Europa a responder juntos ante esta amenaza. ¿Estamos en peligro?
R.
No considero que China sea una amenaza militar, en este momento, para Estados
Unido ni la OTAN. Sí que lo es para determinadas posiciones militares de Estados
Unidos en el Pacífico Occidental, lo que es muy diferente a una amenaza para
EEUU, donde sus ciudadanos viven y trabajan.
No creo que muchos europeos vayan a estar de acuerdo con el esfuerzo de Estados Unidos hacia una «segunda guerra fría» y a la división del mundo en dos bloques separados, que se excluyen mutuamente. Es más, muchos líderes europeos, incluso los que apoyan el poder de Estados Unidos y su rol en la OTAN, no quieren elegir económicamente entre EEUU y China. Y a pesar de todo el ruido de la Administración Trump contra China, y de una manera más discreta la Administración Biden, los estadounidenses tampoco. Sí que hubo una guerra de aranceles, pero apenas hay movimientos significativos hacia la disociación de las relaciones. La guerra fría con China, como ya he alertado, es preocupante y podría producir la Tercera Guerra Mundial, pero hasta ahora es pura gesticulación y retórica en ambos lados del Atlántico. »(11)
Notas:
5. «Yan Xuetong identifica
cuatro valores que predominan actualmente en el pensamiento político chino:
marxismo, pragmatismo económico, liberalismo y tradicionalismo. Aunque el autor
asegura que ningún valor tiene preponderancia por sobre el otro, percibe que el
ascenso económico chino hace que muchos países consideren a la RPC como una
fuente de oportunidades.» (Yan, Xuetong, Leadership and the Rise of Great Powers,
Princeton University Press, 2019, citado por Rocío
Camerleng Demmler, La relación EUA-RPC: el futuro escenario
internacional, Observatorio de la Política China, No. 12/2021.) Yan Xuetong es considerado
actualmente uno de los principales pensadores chinos en materia de relaciones
internacionales.
6.
Sergio Rodríguez Gelfenstein, De Bush a Trump. De la guerra contra el
terrorismo a la “guerra comercial”, Observatorio de la Política China,
2021-02-24.
8.
Mike Pompeo, Discurso en la Biblioteca y Museo Presidencial Richard
Nixon, Yorba Linda, California, 23 de julio de 2020. Disponible en la red.
Curiosamente el delineamiento de esta política se enunció a escasos meses de
terminar el período presidencial de Trump, y para mayor irrisión, en el lugar
donde se le rinde honor a la memoria del presidente que llevó a cabo el
establecimiento de las actuales relaciones sino-norteamericanas.
9.
Rocío Camerleng Demmler, La relación EUA-RPC: el futuro escenario
internacional, ponencia al 11º Simposio Electrónico Internacional sobre
Política China, Observatorio de la Política China, No. 12/2021. (EUA: Estados
Unidos de América; RPC: República Popular China.) La autora analiza el probable
escenario del regreso al bipolarismo y la guerra fría, dadas las tendencias
divergentes de las políticas exteriores de ambos países. Puede consultarse también, Alfredo
Toro Hardy, Estados Unidos y la amenaza china y Estados
Unidos y China: las preguntas claves, portal Observatorio de la
política china, 16 de noviembre y 24 de agosto de 2020 respectivamente,
donde se analiza las diferencias entre la guerra fría EEUU-URSS y la actual,
los posibles escenarios futuros de la situación EEUU-China y las fortalezas y
debilidades de cada unos de ellos. Disponibles en la red.
10.
Stephen Wertheim, es un historiador y miembro de varios grupos de estudio
independientes y una de las voces más influyentes en política exterior de su
país. Autor de Tomorrow, the World: the Birdh of US Global Supremacy,
Harvard University Press, 2020. (Mi traducción del título: El mundo del mañana
y el nacimiento de la supremacía global de Estados Unidos.)
11.
García, Hernán, Stephen Wertheim, «La OTAN debería haberse disuelto
cuando desapareció la Unión Soviética», Hernán García-el.diario.es, y reproducido
en el portal Other News, May 31 2021, en la red.
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