viernes, 25 de marzo de 2022

LA DESTRUCCIÓN DEL SABER POR EL FUEGO, LUIS ALBERTO ARENAS

 Por Santiago A. Serna

 

Quemémoslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio

Ray Bradbury, Fahrenheit 451.




 “Para los jueces de la inquisición eran responsables lectores, libreros, vendedores ambulantes, editores, impresores y autores. Se exceptuaban las personas a las que estaban dedicadas las obras o patronazgo, tal vez porque eran poderosos señores o altos dignatarios de la jerarquía eclesiástica. Las más tempranas quemazones de lectores junto con sus libros impresos ocurrieron en la misma ciudad, Paris.  El 24 de diciembre de 1534 el grabador de caracteres e impresor Antoine Augereau fue estrangulado y luego quemado en la plaza Maubert por “haber impreso y vendido falsos libros”, entre otros cargos. Un mes más tarde, un 21 de enero de 1535, ardieron en la hoguera seis herejes con tres grandes sacos de libros encontrados en sus domicilios. Y el 3 de agosto de 1546, en la misma plaza, sería estrangulado y quemado el librero e impresor Étienne Dolet con sus libros personales, acusado de ateísmo y de imprimir textos prohibidos.”

La destrucción del saber por el fuego, pág. 158. 

Esta es una de las múltiples citas que se pueden hacer de la valiosa investigación que ha realizado Luis Alberto Arenas, a lo largo de 25 años, sobre las diversas etapas inquisitoriales que ha padecido la humanidad. El Ingeniero Luis Arenas, resultó un investigador histórico-social de excepcional capacidad para el análisis crítico sociológico y de una disciplina admirable al ser capaz de mantener la severas exigencias de temas históricos como los que trata el libro, durante tantos años y en un medio como el nuestro tan indiferente u hostil a estas cuestiones. Este libro me hace recordar la novela de Ray Bradbury Fahrenheit 451, que es una acertada ficción apegada a la realidad. En la novela se queman los libros para que las personas sean felices y no tengan que pensar. Y esto ha sucedido a lo largo de la historia, como una forma de control o dominación por parte de los pueblos conquistadores. Una forma de imponer sus ideas sobre los que no piensan igual o representan un peligro para ellas. La inquisición creó una lista de obras prohibidas que no seguían su doctrina; en Alemania los nazis realizaron hogueras con miles de obras que no comulgaban con el fascismo; lo mismo que la censura en el franquismo de España. La historia está llena de ejemplos de autores que han sido llamados malditos por ir en contra de los dogmas establecidos. Luis Arenas nos hace un recorrido por medio de una veintena de investigaciones de estas grandes quemas a través de la historia. El conocimiento es un arma poderosa y por ese motivo siempre ha querido ser controlado por los dominadores. Los grandes conflictos de la humanidad en su mayoría se han debido a que unos quieren imponer sus ideas religiosas y políticas para consolidarse en el poder tiránico. 

“Para esclarecer tal historia, debe repasarse brevemente cómo la memoria, la escritura, y la lectura cambiaron la manera cómo los seres humanos conocen el mundo que los rodea” 

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