Por: Vladimir Acosta (historiador venezolano)
5 ABRIL, 2022
https://ultimasnoticias.com.ve/noticias/mirada-semanal/el-mundo-contra-rusia/
La brutal rusofobia que
vive hoy Europa empezó en forma sencilla y sus primeras manifestaciones fueron
casi inocuas y más bien ridículas. Prohibir aceptar gatos rusos en concursos
europeos; prohibir en una Universidad italiana a un profesor dictar un curso
sobre Dostoievski; excluir un roble ruso, que era el favorito, de un concurso
de robles. Pero pronto todo se orientó hacia el odio, la agresión y la
violencia. Se despide al director de la sinfónica de Munich por ser ruso y un
organismo médico europeo excluye de ser tratados de cáncer a los pacientes
rusos. La FIFA prohíbe a los deportistas rusos participar en sus competencias,
incluido el mundial de fútbol de este año. Y se producen en Alemania agresiones
contra rusos, que sugieren un nuevo despertar nazi. Y es que a partir de la
nazificada Ucrania el nazismo, gozando de simpatía europea por ser anti ruso,
se apodera de los medios europeos. Al comienzo disfrazados y pronto en forma
abierta, discurso y prácticas nazis se imponen y son difundidos y celebrados
por los medios. Y no solo ucranianos.
Se producen en estas
semanas declaraciones y hechos aberrantes. Mientras los rusos tratan con
respeto a militares ucranianos rendidos, protegen a la población civil y le
abren caminos para huir de la guerra, los nazis ucranianos, celebrados como
democráticos nacionalistas, torturan y disparan a quemarropa a las rodillas y a
las piernas de soldados rusos capturados. Un médico llama en la TV de Kiev a
asesinar a todos los rusos heridos porque no son seres humanos sino cucarachas;
y en el mismo canal un periodista nazi, otro "nacionalista", pide no
solo asesinar a los rusos sino degollar a todos sus niños pequeños para que los
rusos desaparezcan de la tierra. Se aplaude todo esto; y mientras prohíben a RT
y a Sputnik, los democráticos medios europeos llaman combatientes extranjeros a
los mercenarios asesinos que cobran por apoyar a Ucrania y CNN entrevista con
orgullo al batallón nazi Azov. Y en medio de todo, líderes y ministros europeos
histéricos celebran esos crímenes y gritan que ahora sí van al fin a acabar a
Rusia.
Esta horrenda
criminalidad rebasa casi cualquier ejemplo previo, pero debemos reconocer que
la rusofobia no fue creada en estos meses. Lo que es producto de ellos es su
explosión brutal. Pero la rusofobia viene de lejos y tiene una historia que
conviene conocer, así sea en sus rasgos generales; historia de racismo, miedo y
odio, en la que por siglos Europa fue protagonista y promotora, pero que en
este como en tantos otros campos debió ceder su protagonismo al arrogante
imperio yankee que desde 1945 la ha sometido y puesto a su servicio.
Esa rusofobia europea, de
la que luego participa EU, pasa en mi opinión por 5 etapas. La primera, tocante
a la Edad Media, es la ignorancia. Las historias universales o europeas del
medioevo ignoran por completo a Rusia. La segunda, que corresponde a los siglos
XVI y XVII, es el desprecio: Rusia es descrita como país semi bárbaro, atrasado
e inferior. La tercera es un lento y sesgado reconocimiento de Rusia que
empieza con Pedro el Grande y se prolonga hasta el inicio del siglo XX. Rusia
sigue siendo un país atrasado y autoritario que se moderniza en parte, obra de
una élite imitadora de Europa, con la que compite como imperio, pero que
continúa siendo campesina. La cuarta corresponde al siglo XX y vista por la
burguesía imperialista europea a la que se suma e impone EU, combina la
sorpresa con el odio. Sorpresa porque en ese país atrasado y campesino se
produce la primera Revolución proletaria, socialista o comunista, la cual
sacude al mundo, y, sobre todo, el asombro ante la eficacia y el heroísmo del
pueblo ruso que es decisivo en el triunfo contra el nazismo en la segunda
guerra mundial. Odio porque de las burguesías imperialistas no puede esperarse
otra cosa. Y la quinta es la actual, que va desde el derrumbe de la URSS hasta
el imparable ascenso económico, científico y militar de la Rusia actual, la
Rusia de Putin; ascenso y derechos que EU y su servil Europa se niegan a
reconocer.
Como de costumbre, EU lo
dirige todo. Considera que esa rusofobia, que impulsa en Europa, pero controla
en EU, va viento en popa. Y es que ese odio irracional que sus medios ofrecen a
las embrutecidas masas es parte clave de su viejo plan de acabar con Rusia.
Porque el plan estadounidense de aplastar a Rusia viene de hace un siglo, de
1917-1918, de la Revolución comunista rusa, y se ha mantenido porque a EU le es
esencial. Ese plan va más allá y más acá del comunismo. Es que Rusia le
estorba, necesitaba dividirla y eliminarla desde antes, desde cuando impuso la
Guerra Fría. Pero ahora lo necesita más que antes porque es el prerrequisito
para atacar a China a fin de mantener su dominio mundial impidiendo que ese
mundo multipolar que ve venir, avance, liquidando su condición de único dueño
del planeta. La última versión de ese plan, la vigente, se forjó hace 3
décadas, con el derrumbe de la URSS, buscó abrirse camino por medio de la
extensión de la OTAN para rodear a Rusia, sometiendo a Europa y logrando para
dispararlo el control de una Ucrania nazi, armada para provocar a Rusia; esto
es, mediante todo lo que hemos visto en estos años y sobre todo en meses
recientes. Sus últimos detalles, ventajas y peligros, se los diseñó en 2019, en
el documento titulado Sobreextendiendo y debilitando a Rusia, la Corporacion
Rand, organismo suyo, básico para definir su política exterior.
¿Y qué hace EU como padre
y promotor de esta guerra, que con su usual hipocresía condena? Vimos al
demente senil y solapado genocida que es Biden, masacrador de Yugoslavia, Libia
y Afganistán, llamando asesino y criminal de guerra a Putin para rematar con el
beligerante discurso anti ruso que tartamudeó en Varsovia exclamando angustiado
acerca de Putin: ¡Por Dios, ese hombre no puede seguir en el poder! ¿Cómo
aclararle a los que se tragan lo que Biden dice, que su mensaje falsamente
angustioso no es comparable al sincero de una pobre anciana hambrienta que le
pide a Dios: Dios mío, ten piedad de mí, ¿por qué dejas que me muera de hambre?
No, ese mensaje hipócrita es el firme reclamo que ante el mundo le hace a Dios
el presidente de EU, amo de la guerra, jefe de un estado genocida que invade y
destruye países a voluntad matando millones de personas y cuyos crímenes son
obra divina pues EU es su pueblo elegido, y sus guerras son obra autorizada por
el propio Dios. Fuera de si Biden pide o no un golpe de estado en Rusia, lo que
resalto es que esta no es una petición a Dios sino el reclamo que Biden le hace
por permitir que Putin siga en el poder, y ese reclamo a Dios es su mensaje.
Pero hay algo esencial
que he dejado para concluir. Lo que los medios yankees y europeos nos muestran
a diario es que todo el mundo condena y odia a Rusia y que esa rusofobia es hoy
universal. Y esto es una doble mentira que nos tragamos con facilidad. Porque
esos medios nos venden a Occidente como si fuera el mundo, y sobre todo porque
nosotros, educados en el colonialismo euro-estadounidense y en esa falsa visión
de este que nos hace desconocer por ignorancia lo que no es Europa ni EU, les
creemos. Una sola mirada a un mapamundi grande derrumba esa patraña. Las
sanciones ilegales que EU y Europa imponen a Rusia y que están dañando más a
Europa que a Rusia porque ésta las está superando, no son del mundo entero. Es
solo Occidente, solo EU y Europa, porque América Latina, salvo los usuales
cipayos, se muestra renuente, tiene relaciones con China y no va a sancionar a
Rusia. Lo mismo pasa con África y lo principal es que prácticamente toda Asia:
China, India, Asia central, Irán y Turquía, se niegan a sancionar a Rusia y
fortalecen alianzas y vínculos con ella. El decadente EU y la podrida Europa
olvidan que Asia ya es hoy el nuevo centro del mundo, que desplaza a Occidente
en un proceso que cada vez tiene más fuerza. Y Rusia es parte de él.
Tomado del diario Últimas
Noticias.
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