martes, 5 de abril de 2022

PAPEL DE LA MUJER EN LA COLOMBIA ACTUAL

ENRIQUE ALFONSO RICO CIFUENTES – abril 2022 

Preguntarse sobre el papel de la mujer en la Colombia actual pareciera un interrogante innecesario, pues lo lógico sería hacer referencia al papel del ser humano, del hombre y la mujer, juntos, hoy en día nuestro país. Sin embargo, en razón del tradicional machismo y patriarcalismo predominante en esta nación suramericana, como en muchas otras, vale la pena plantearse dicha pregunta y presentar algunas respuestas satisfactorias.

Con frecuencia, el movimiento feminista nacional e internacional es visto como demasiado radical, porque quisiera construir una sociedad basada solamente en el aporte y las decisiones de las mujeres. Nos parece, entonces, que dichas manifestaciones se van al otro extremo, opuesto al predominio del hombre en las sociedades humanas.

Es importante destacar el papel significativo y positivo que han realizado, a través de la historia de Colombia, varias mujeres, sin pretender aquí presentar una lista completa, lo que requeriría una larga investigación: LA CACICA GAITANA, contra los invasores españoles entre 1539 y 1540. MANUELA BELTRÁN, en la Revolución de los Comuneros (década de los 80 en el siglo XVIII). MANUELITA SÁENZ, la libertadora del Libertador Simón Bolívar. Posteriormente, en la primera mitad del siglo XX, la dirigente popular antioqueña MARÍA CANO, quien, por su entrega a la causa de los trabajadores recibió el primero de mayo de 1925 la meritoria distinción de “Flor del Trabajo”. 

Como en los últimos meses  ha ido tejiéndose en nuestro país la esperanza de un gobierno nacional alternativo con miras a atender las diversas reivindicaciones sociales, económicas y políticas, ha estado creciendo a la vez una figura femenina, representante de comunidades marginadas, afrocolombianas y aborígenes, antirracista y anti-patriarcal. Se trata de FRANCIA MÁRQUEZ MINA, ganadora de varios premios, que reconocen sus luchas sociales: Premio Nacional de Defensa de los Derechos Humanos en Colombia (2015), la BBC de Londres la incluye en la lista de las 10 mujeres más influyentes del mundo (2019), Premio Internacional Goldman del Medio Ambiente (2018). Ha sido defensora a morir de los derechos de sus comunidades. Por esto ha recibido numerosas amenazas de muerte y se ha visto obligada a huir de su territorio ancestral, por oponerse a la minería destructiva del medio ambiente, promovida por empresas transnacionales y el Estado colombiano. Actualmente la acusan calumniosamente de ser guerrillera de las FARC o del ELN, que tiene negocios ocultos con su familia, etcétera, etcétera. Las amenazas continúan, ya en su actual campaña electoral, en este país considerado democrático y que anda juzgando a otros países de dictaduras y violadores de los derechos humanos. Pero tales amenazas lo que hacen es fortalecer el espíritu luchador de esta valerosa mujer y del movimiento al que pertenece, el Pacto Histórico que, de hecho, está convirtiéndose en un Frente Amplio que aglutina nuevas fuerzas y personalidades para la consecución del poder político y así iniciar el proceso de cambios significativos que necesita esta nación oprimida. A esto último es que le tienen miedo la clase oligárquica y sus diversos representantes y, por eso, andan desatando, además de las amenazas de muerte a los dirigentes alternativos, una furibunda guerra sicológica y mediática contra estos, para producir terror en la población de que un gobierno progresista será peor que el actual.

Por otro lado, además de la función natural de procrear, la mujer ejerce un papel fundamental en la crianza y en la generación de valores de los nuevos seres humanos. A lo anterior, se suma la tarea que a muchas mujeres les ha correspondido realizar como cabeza de hogar, madres solteras o abandonadas por el padre de sus hijos. En el siglo pasado y en el presente han surgido miles de mujeres trabajadoras, luchadoras consecuentes, en los diferentes sectores populares, en el campo de la educación, la ciencia, el arte y la cultura y en la política; numerosas defensoras de los derechos humanos, del medio ambiente y de los derechos de las comunidades indígenas y afrocolombianas. También, han crecido valerosas mujeres exigiendo la equidad de género, en las valoraciones personales, en la fuerte oposición a la violencia y demás abusos contra ellas, en asuntos salariales y en los demás derechos que muchas veces se les niega.

Les corresponde a las mujeres, actualmente en Colombia, concientizar a los hombres para que juntos, mancomunadamente, realicen los cambios necesarios sociales, económicos, políticos, culturales, ambientales, en el bienestar general del país y en la garantía de futuro para el buen vivir, con soberanía nacional y alimentaria, con paz y justicia social.

 


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