Por Eduardo Rosero Pantoja
Artículo completo en el periódico “Voz” del 27 de
abril de 2022.
No es fácil hablar de Ucrania con solvencia en medio
de tanto “ucraniólogo” que ha surgido por todas partes en medio de la actual
coyuntura. En su territorio, los ucranianos raizales han convivido por siglos
con rusos, judíos, tártaros, polacos, bielorruso y otras etnias, sin dejar de
ser eslavos y hermanos entrañables de los primeros…
Dos meses después de la revolución de Octubre, Ucrania
entró a formar parte de la Unión Soviética, con plenos derecho para
desarrollarse como país y como nación. La lengua ucraniana empezó a enseñarse
sin restricciones en la nueva república.
Revolución y Segunda Guerra Mundial
La historia de Ucrania, desde que existe para la
historiografía occidental, es un cúmulo de mentiras. Lo que vemos y oímos en
los medios de información es apenas una brizna de la gigante pirámide de
falsedades que se escriben, se dicen y se proyectan en imágenes. La invasión
hitleriana de 1941 a la Unión Soviética también tocó a Ucrania donde las tropas
nazis iban por los recursos naturales, como el carbón y el hierro de la cuenca
del Donbass, y por los copiosos cereales de ese país.
También, abochornó a Ucrania, porque varios de sus
ciudadanos se convirtieron en colaboradores del nazismo y, en no pocas
oportunidades, los jerarcas hitlerianos, sedujeron a las hermosas mujeres
ucranianas, para poderles sacar los secretos de sus maridos combatientes en los
frentes de guerra occidentales con el fin tomar contra ellos las más terribles
represalias.
Hombro con hombro, los soldados ucranianos lucharon
con los rusos y otras nacionalidades de la Unión Soviética, por liberarla del
nazismo. Fue el mariscal Semión Timoshenko, de origen ucraniano, uno de los
militares más importantes en la victoria de la Unión Soviética sobre el
nazismo. Participó en las batallas de Stalingrado (23 de agosto, 1942 – 2 de
febrero, 1943) y Leningrado (8 de septiembre, 1941 – 27 de enero, 1944).
El periodo soviético
En el periodo en que existió la Unión Soviética,
Ucrania fue de enorme desarrollo agrícola, industrial, minero, cultural,
tecnológico y científico. Imposible encontrar un campo de estas actividades
donde los ucranianos no hayan alcanzado la más alta cuotas de progreso.
Hacia los años ochenta, Ucrania graduaba la mayor
cantidad de ingenieros de toda Europa y sus especialistas ocupaban los más
altos cargos, tanto en el gobierno central, como en sus entidades productivas. Muchos
tractores, camiones y automóviles producidos en Ucrania, rodaron por las
carreteras de las 15 repúblicas soviéticas, lo mismo que maquinarias y equipos
de producción ucraniana, se conocieron allí y en el exterior. La energía nuclear
tuvo enormes avances en Ucrania y llegó a ser una de las fuentes principales
para el suministro de energía, tanto para el autoabastecimiento, como para
cubrir las necesidades de otras repúblicas…
Después de la perestroika
Bueno es recordar, que en esos años de la perestroika
hubo un referendo, en el que la mayor parte de los ucranianos votaron por
continuar con la adhesión a la Unión Soviética. Dos años después, cuando caló
la propaganda antirrusa, ya votaron en contra de esa adhesión, o sea que hubo
un referendo separatista, en donde ganaron los nacionalistas.
A partir de 1992 la economía de Ucrania decayó en dos
tercios y los ríos de leche y miel que les habían prometido los partidarios de
Bandera, no llegaron nunca…
La hipocresía de Europa
En su soberbia, los ucranianos se consideraron más europeos
que los mismos polacos, a pesar de su origen eslavo, con fuerte mezcla judía. Hay
que decir, que en el periodo de Gorbachov (1985-1991), los ucranianos y todos
los soviéticos la pasaron mal. En ese entonces se dijeron la mentira de que,
como europeos, la iban a pasar muy bien. Soñaban encontrarse con un Occidente
rico, limpio y confortable, pero éste, a lo largo de casi tres décadas, no ha
hecho más que decirles a los ucranianos, que ellos nunca serán miembros de la Comunidad
Europea, dictamen extendido a otras repúblicas exsoviéticas, debido a que tienen
otra cultura y tradiciones y son, fundamentalmente, eslavas o musulmanas.
Aducían los ucranianos nacionalistas, que ellos eran
capaces de inundar a Europa con sus productos del agro y la industria, pero no
tuvieron en cuenta, que el mercado europeo está regulado por el sistema de cuotas
y no es una opción abierta para vender sin medida. Conclusión: los europeos no
son hermanos de los ucranianos. Prueba de ello, es que no tuvieron la menor intención
de defenderlos militarmente, a pesar de los gritos de guerra de la OTAN contra
los rusos, desde que ésta se fundó en 1948.
El futuro
La desmilitarización de Ucrania, de la que habla el presidente
Vladimir Putin, parece que se ha cumplido en lo fundamental, destruyendo más de
4.000 objetivos militares, como son aeródromos, arsenales, sitios estratégicos y
equipos de guerra. Lo de la “desnazificación” tendrá que ver con la rehabilitación
de los territorios liberados, asunto que no se cumple únicamente con la destrucción
de las cruces gamadas, sino, con la reeducación de la gente, lo cual ha afectado
todos los valores que tuvo Ucrania como constructora del socialismo y defensora
de su legado.
No menos importante es la reconstrucción de la memoria
histórica de los luchadores ucranianos, que ofrendaron su vida durante la Guerra
Patria, en contra del nazismo, junto a millones de compatriotas que perecieron
defendiendo esa noble y justa causa.
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