viernes, 13 de mayo de 2022

ECONOMISTA RUSO: “EL NUEVO ORDEN ECONÓNICO MUNDIAL ESTARÁ INSPIRADO EN LA IDEOLOGÍA SOCIALISTA”

 (Fragmentos de la entrevista realizada por la revista digital “The Saker” a Sergei Glazyev, economista, miembro de la Academia Rusa de Ciencias y Ministro de Integración y Macroeconomía de la Unión Económica de Eurasia (EAEU).

(Artículo completo en: https://cubayeconomia.blogspot.com/2022/04/economista-rusoel-nuevo-orden-economico.html)

Existen patrones de desarrollo económico a largo plazo, cuyo análisis y compresión permite prever los acontecimientos que se están produciendo en la actualidad. Ahora estamos experimentando un cambio simultáneo en las estructuras tecnológicas y económicas mundiales. La base tecnológica de la economía está cambiando, hay una transición a tecnologías fundamentalmente nuevas y el sistema de gestión también está cambiando.

Eventos como este ocurren aproximadamente una vez por cada siglo. Sin embargo, las estructuras tecnológicas cambian aproximadamente una vez cada 50 años, y su modificación suele ir acompañada de una revolución tecnológica, una depresión y una carrera armamentista. Las estructuras económicas mundiales  se transforman una vez cada 100 años, y sus variaciones van acompañadas de guerras mundiales y revoluciones sociales.

Hace 100 años, el imperio británico estaba tratando de mantener su hegemonía en el mundo. Cuando estaba perdiendo económicamente frente a los recursos combinados del imperio Ruso y Alemania, desató la Primera Guerra Mundial, inducida esta por la inteligencia británica. ¿El resultado? Los tres imperios europeos se autoliquidaron. Estoy hablando del colapso de la Rusia zarista, de los imperios alemán y austrohúngaro, pero deberíamos agregar un cuarto: el fin del imperio turco-otomano.

En cuanto a Gran Bretaña, durante algún tiempo mantuvo el dominio mundial y se convirtió transitoriamente en el imperio más grande del planeta. Pero debido a las leyes inexorables del desarrollo socioeconómico, la estructura económica mundial colonial, basada de hecho en el trabajo esclavo, ya no podía asegurar el crecimiento económico. Los nuevos métodos de producción en masa llegaron a ser mucho más eficientes que los sistemas administrativos de los imperios coloniales del siglo XIX.

El surgimiento de estados sociales en la URSS y EE. UU. con sistemas de control centralizados, hizo posible un fuerte salto en su desarrollo económico. En Europa, el sistema de gobierno corporativo se formó, lamentablemente, según el modelo nazi en Alemania, y no sin la ayuda de la inteligencia británica.

Hitler, contando con el apoyo de los servicios de inteligencia británicos y el capital estadounidense, implementó rápidamente un sistema de gestión empresarial centralizado, lo que permitió al Tercer Reich atrapar rápidamente toda Europa, pero la Unión Soviética derrotó al fascismo alemán (más precisamente, europeo, teniendo en cuenta las realidades de hoy). Después de la segunda guerra, quedaron dos modelos estructurales en el mundo: el soviético y el occidental (con centro en los EE. UU.).

—Ahora, al parecer, el período “unipolar estadounidense” estaría terminando y, probablemente, no gracias a Rusia, sino principalmente a China ¿Es así?

En efecto, las estructuras verticales jerárquicas características de la economía mundial imperial resultaron ser demasiado rígidas para asegurar proceso de innovación continuos y perdieron su efectividad comparativa para asegurar el crecimiento de la economía mundial.

En la periferia del imperio, se ha formado un nuevo orden económico mundial, que se basa en modelos de gestión flexibles, una organización de la producción en red, donde el Estado funciona como un integrador, uniendo los intereses de varios grupos sociales en torno a lograr un objetivo: elevar el bienestar público. El ejemplo más impresionante de una estructura económica integral de este tipo es China, que durante más de 30 años ha superado en tres veces la tasa de crecimiento de la economía estadounidense. China ya ha sobrepasado a Estados Unidos en términos de producción, exportaciones de bienes de alta tecnología y tasas de crecimiento.

Otro ejemplo de un modelo de un nuevo orden económico mundial, que llamamos integral (por el hecho  de que el estado une a grupos sociales con diferentes intereses), es la India. Este país tiene un sistema político diferente pero el gobierno está obligado, por razones históricas, a dar primacía a los intereses públicos sobre los privados. La única alternativa que tiene el Estado Indio es maximizar las tasas de crecimiento para combatir la pobreza. En este sentido, podríamos decir que el nuevo orden económico mundial debería ser de ideología socialista.

Un sistema económico que deberá utilizar los mecanismos del mercado y una concentración de recurso públicos en manos del Estado con el objetivo de asegurar el desarrollo exitoso de una revolución tecnológica.

Si observamos las tasas de crecimiento después de 1995, vemos que la economía china ha crecido 10 veces, mientras que la economía estadounidense ha crecido sólo un 15 por ciento. Por lo tanto, ya es indiscutible que en la actualidad el ritmo del desarrollo económico mundial se está desplazando hacia Asia: China, India y los países del Sudeste Asiático ya producen más  que EE. UU. y la UE juntos.

El centro de reproducción de la economía mundial se ha movido al Sudeste Asiático. Si a estos países les sumamos Japón o Corea, donde el sistema de gestión también se propone como objetivo aumentar el bienestar público, entonces podemos decir que esta nueva estructura económica mundial será la dominante.

Por supuesto, la elite gobernante estadounidense no puede estar de acuerdo con un sistema de gestión donde no dominen los intereses privados. Entonces podríamos decir que, por la dimensión y capacidad de estos países, una nueva estructura económica mundial gobernara el mundo.

–Pero, occidente no lo aceptará…

Al igual que hace un siglo con el imperio británico, hoy Estados Unidos tratará por todos los medios de mantener su hegemonía en el mundo. Los acontecimientos que tienen lugar en estos días son una manifestación de cómo la poderosa elite oligárquica y financiera estadounidense está tratando de  sobrevivir a toda costa.

Se puede decir que durante los últimos 15 años se ha estado librando una guerra híbrida;  provocando el caos en los países que no se  pueden controlar y a la vez se ha tratado de frenar el desarrollo de la República China. Pero debido al  envejecimiento del sistema de gobierno  eso ya no es posible…

Al contrario, China gastó una colosal cantidad de dinero en  el crecimiento y desarrollo de nuevas tecnologías. No hubo Burbujas financieras y por tanto la altísima monetización de la economía no trajo inflación. El crecimiento de la oferta monetaria estuvo acompañado por un aumento en la producción de bienes, un aumento en el gasto público en el bienestar social y mediante la introducción de tecnologías avanzadas.

La competencia económica ha llevado a Estados Unidos a perder su liderazgo. Y aunque Donald Trump intento contener el desarrollo de China a través de una guerra comercial no logró nada…

—¿Le falto determinación a Trump?

En resumen, Estados Unidos estaba condenado a perder esta guerra comercial porque China podía producir de manera más eficiente y financiar el desarrollo de manera más barata. Todo su sistema bancario es de propiedad estatal, funciona como una sola institución de desarrollo, dirigiendo los flujos de efectivos para expandir la producción y desarrollar las nuevas tecnologías.

En Estados Unidos, la emisión de dinero se destina a financiar el déficit presupuestario y se están eternizando las burbujas financieras. Como resultado, la eficiencia del sistema económico y financiero de EE. UU. es apenas del 20 por ciento, esto significa que apenas uno de cada cinco dólares llega al sector real. En China el 90 por ciento (es decir, casi todos los yuanes que crea su banco central) alimenta la expansión de la producción y asegura un crecimiento económico alto.

La epidemia demostró las deficiencias de la atención médica en los Estados Unidos. El sistema de gobierno chino  por el contrario ha mostrado una mayor eficacia en el campo de la salud pública. En China, la tasa de mortalidad es significativamente más baja y la pandemia se trató mucho más rápido.

En 2020, en el punto más alto de la pandemia, China creció un 2 por ciento, mientras en Estados Unidos hubo una caída del 10 por ciento del PIB (la mayor caída desde la Segunda Guerra Mundial). Ahora, los chinos han restablecido su tasa de crecimiento. Es de un 7 por ciento anual. Nadie, en el ámbito, económico tiene dudas: la República Popular China continuara desarrollándose y expandiendo su producción con las nuevas tecnologías.

Paralelamente a la guerra comercial contra China, los servicios de inteligencia estadounidenses preparaban una guerra contra Rusia. La tradición geopolítica anglosajona considera a nuestro país el principal obstáculo para establecer la dominación mundial de la elite financiera estadounidense y británica. Hay que decir que la guerra contra la Federación Rusa se desarrolló inmediatamente después de la anexión de Crimea y después que los servicios especiales estadounidenses organizaran un golpe de estado en Ucrania.

Se puede decir que engañaron a Rusia, porque en la práctica Estados Unidos controla todos los mecanismos de poder militar de Ucrania. Los estadounidenses echaron raíces a partir del golpe de estado contra la democracia y la amistad con Rusia; no solo crearon un bastión anti-ruso, también entrenaron a las fuerzas armadas y formaron militarmente a miles de combatientes de ideología nazi. Los entrenaron a todos juntos (nazis y nacionalistas) en sus academias. Durante 8 años han estado preparando a las Fuerzas Armadas de Ucrania para la lucha contra un único enemigo: Rusia. Mientras tanto, los medios de comunicación, que en Ucrania también están completamente controlados por los estadounidenses, formaron la imagen del enemigo ruso en la mente de la gente…

—¿Los rusos se han interpuesto, de alguna manera, en el camino de las “potencias marítimas”

No, pero occidente sostiene una tesis desde hace 200 años: quien controla Eurasia controla el mundo. Con el tiempo, la aplicación de esta fórmula geopolítica ha ido mucho más allá. Según la opinión del fallecido geopolítico Zbigniew Brzezinski: “para derrotar a Rusia hay que separarla de Ucrania”. Todo este dogma, que, al parecer, pasó a la historia hace mucho tiempo, se ha seguido reproduciendo en el pensamiento de la élite política estadounidense.

Debo decir que todavía hay cursos de geopolítica del siglo XIX en las universidades de Harvard y de Yale, destinados a formar a los futuros políticos estadounidenses con prejuicios antirrusos. Esta vieja corriente rusofóbica ha sido la característica de la geopolítica anglosajona, pues consideran a Rusia como su principal oponente político.

Entonces, lo que está sucediendo hoy se ha podido anticipar estudiando los patrones de desarrollo económico a largo plazo y la rusofobia de la elite política anglosajona. Después de que la guerra económica contra la República Popular China fracasó, los estadounidenses condujeron el golpe principal contra Rusia, a la que consideran un eslabón débil en la geopolítica y la economía mundial.

Los anglosajones buscan dominar a Rusia para controlar sus recursos naturales y, al mismo tiempo, debilitar a China, porque la alianza estratégica entre la Federación Rusa y China es demasiado grande para conservar la dominación mundial de Estados Unidos. No tienen el poder económico ni el poder militar para destruirlos juntos, ni tampoco por separado, por esta razón Washington inicialmente trato de enemistarnos con China…

Entre la élite rusa hay muchos opositores a una alianza con China. Al menos antes de la operación especial en Ucrania, a estas personas les parecía que la cultura estadounidense y occidental es más cercana a nosotros y que siempre encontraremos un lenguaje común con nuestros “socios occidentales” …

Dos años después de la Segunda Guerra Mundial, el Imperio Británico se derrumbó como un castillo de naipes, porque los otros vencedores, la URSS y los EE. UU. no necesitaban un imperio, lo veían como un anacronismo. Hoy lo anacrónico es el sistema dominado por EE. UU; pues el mundo no necesita las corporaciones transnacionales estadounidenses, ni el dólar estadounidense, ni sus tecnologías monetarias, ni las pirámides financieras. Todo esto será cosa del pasado en un futuro próximo. El Sudeste Asiático se convertirá en el líder en el desarrollo económico mundial, y un nuevo orden socio-cultural se formará ante nuestros propios ojos…

Cuando los dólares estadounidenses, que nadie necesita, sean enviados de regreso a Estados Unidos desde los países asiáticos, el colapso del sistema monetario y financiero mundial basado en dólares y euros será inevitable. Los países líderes de Asia ya están intercambiando el comercio con monedas nacionales. El euro y el dólar están dejando de ser las monedas para las reservas de divisas…

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