Por: ENRIQUE ALFONSO RICO CIFUENTES – 19 junio 2022
Caracterización general de
estas elecciones.
Las
elecciones presidenciales 2022, en general, como expresaron varios analistas,
fueron muy atípicas. Es decir, jamás en la historia republicana de Colombia se
había presentado una situación similar, porque es la primera vez, en este país
tropical, manejado durante muchos años por oligarquías y demás grupos poderosos,
que ganan las elecciones un candidato, un movimiento político y un programa
alternativos a esas oligarquías.
Se
destacó la intensa oleada de desprestigio contra el Pacto Histórico y su líder
principal Gustavo Petro; campaña que fue la continuación de la guerra psicológica,
mediática y con un conjunto de calumnias, que se ha desatado por alrededor de
30 años contra este líder de la oposición, por parte de la extrema derecha, de
los grandes empresarios y sus medios de comunicación. Pero, numerosos sectores
populares conscientes y que no se dejaron engañar por tales mensajes falsos
contra el Pacto Histórico, eligieron democráticamente a este movimiento
progresista y a la dupla Gustavo Petro-Francia Márquez para la presidencia y
vicepresidencia de la República 2022-2026.
¿Quiénes perdieron?
1)
Los grandes grupos económicos y mediáticos, quienes desataron, a través de sus
representantes políticos y sus agentes comunicadores, tales furibundas campañas
contra un cambio verdadero, porque no quieren ceder un milímetro en sus
tradicionales privilegios y siempre se han considerado los únicos dueños del
Estado y de las riquezas nacionales.
2)
La extrema derecha fanática, sectaria, intolerante, representada en las
diversas ramas del uribismo y demás organizaciones mafiosas, que han controlado
el Estado y gobernado a este país en las últimas décadas.
3)
Personajes oportunistas de la política nacional y algunos considerados
“intelectuales”, quienes se arrimaron y apoyaron al millonario candidato
Rodolfo Hernández, de quien ocultaron sus grandes errores, falencias y graves
problemas judiciales, para obtener prebendas y demás beneficios personales,
montándose en lo que llamaron “la Rodolfoneta” y, peor aún, “el Rodolfoyate”.
4)
EL MIEDO, que inyectaron de diversas maneras a varios sectores de la población,
con continuos slogans, sin análisis, como: “Petro va a expropiar, va a volver a
Colombia como Venezuela, va a instaurar el ‘socialismo
del siglo XXI’, es decir, la
miseria, el desempleo y la corrupción; no podemos permitir que un guerrillero
suba al poder, que suba cualquiera menos Petro”, etc.etc.. Llegaron a sugerir
que había que tener el Pasaporte listo, porque a muchos nos iba a tocar irnos
del país. Pero, esto último no lo dicen los grandes empresarios y banqueros,
quienes viven desde hace tiempo principalmente en el exterior, sino se lo
hicieron decir a personas de la clase media e, inclusive a algunos pobres.
¿Quiénes ganaron?
1)
Las clases populares. “Hay que confiar en el pueblo”,
le sugirió recientemente el presidente mexicano López Obrador a Petro, a quien
le mandó un sincero abrazo. El actual mandatario de México sufrió igualmente una
guerra sucia cuando era candidato y se presentó también tres veces. O sea,
cuando se subrayan (auténtica y honestamente, no demagógicamente) las
verdaderas necesidades y los derechos de los sectores populares, sobre todo de
los más desprotegidos (salud, educación empleo, derechos ambientales, soberanía
alimentaria), y el candidato se unta de pueblo, ellos responden y respaldan.
2)
La organización de diversos sectores
populares. Fueron significativos la fortaleza y el nivel de resistencia de
jóvenes trabajadores y estudiantes, educadores, sindicalistas, comunidades afrodescendientes,
mingas indígenas, comunidad LGBTIQ+, intelectuales críticos, artistas, algunos
pequeños y medianos empresarios, que no se doblegaron ante las amenazas y las campañas
de desprestigio y siguieron respaldando al Pacto Histórico.
3)
Las principales propuestas concretas del
Programa del Pacto Histórico. Ellas expresan respeto a la Constitución
Política de 1991, a la propiedad privada, al Estado Social de Derecho.
Establecimiento de estrategias para una paz integral con justicia social.
Promoción de una reforma agraria integral con soberanía alimentaria, la defensa
de la producción del pequeño y mediano empresario agrícola, la agroindustria y las
cooperativas agrícolas; el desarrollo y la protección de la industria nacional
y del turismo; todo mediante el crédito barato, el uso de la ciencia y la
tecnología, del saber. Se resalta, además, el combatir el cambio climático,
mediante la transición de la producción de hidrocarburos fósiles hacia energías
limpias, y la conservación de las selvas para que absorban el CO2 de la
atmósfera. Esto requiere un diálogo nacional e internacional, porque está de
por medio la supervivencia de la especie humana. También, se busca establecer
un diálogo oficial entre todos los países de América, sin exclusiones, para la
convivencia pacífica, el respeto mutuo y la defensa del medio ambiente.
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