miércoles, 1 de junio de 2022

VISION CRÍTICA DEL CANDIDATO RODOLFO HERNÁNDEZ

 Por Eduardo Gómez

Ante todo, es preciso aclarar que la exigencia de la segunda vuelta ha sido una imposición de los gobiernos de los Estados Unidos en manguala con las oligarquías colombianas con el fin de rectificar la primera elección, si esta no es favorable a sus intereses de explotación y atraso. ¿Por qué teniendo dos millones más de votos que cualquiera de sus competidores, no queda Petro como presidente de la república como era en otras épocas más auténticas? Evidentemente se trata de impedir (fomentando el surgimiento exagerado de candidatos que, en lo fundamental son satélites de las oligarquías y el imperialismo) la clara y sencilla voluntad popular de la mayoría en la primera votación. Quiero decir que en la segunda vuelta se vota contra el cambio cuando este aparece como auténtico y eficaz y no en una forma constructiva que apunte al surgimiento de un nuevo país.

En esa perspectiva, el candidato Rodolfo Hernández fue el escogido para concitar en torno a su figura mediocre y desconocida, los votos de todos los matices de la Derecha que, en el fondo, quieren apariencias de cambio pero no un cambio real. Rodolfo Hernández es un empresario muy rico que, en sus diversas declaraciones, ha puesto en evidencia una ignorancia lamentable de las cuestiones sociales y políticas. En una entrevista por radio dijo: “yo soy un gran seguidor de un filósofo alemán, que se llama Adolfo Hitler”, y cuando era alcalde de Bucaramanga, golpeó en público al concejal John Claro, cuando este le preguntó sobre aspectos dudosos en la contratación de los servicios de basura de Bucaramanga, que hizo su hijo; y no solamente lo golpeó sino que lo trató de HP. Aunque Hernández presume de querer combatir la corrupción, él mismo esta emplazado por la justicia por haber adjudicado a su hijo los contratos de la basura y cuando habló de la situación de las mujeres dijo que “el ideal sería que las mujeres se dedicaran solamente a la crianza de los hijos y a las labores domésticas”.

Estos son suficientes ejemplos de la condición machista e ignorante de este personaje de la politiquería tradicional. Además, se está descubriendo fraude en su favor en esta primera vuelta, puesto que se ha establecido que en cada mesa de votación no puede haber más de 400 votantes y sin embargo, se han descubierto numerosos casos en los que el número de votantes (y, claro está, en favor de Hernández) llega a los 600. Eso explica el crecimiento súbito de varios millones de votos en favor de Hernández hasta desplazar a Fico del segundo lugar.

Sería inaudito que en la segunda vuelta, Hernández superara a Petro lo suficiente para ser elegido presidente. Ya ha sido bastante desgracia que Uribe haya sido elegido dos veces y que Iván Duque (otra figura lamentable de la politiquería) se desempeñara como presidente títere hasta provocar la tremenda crisis económica y social que vivimos, para que alargáramos esta agonía del sistema “eligiendo” a Hernández.

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