Por Eduardo Gómez
Ante todo, es preciso aclarar que la exigencia de la
segunda vuelta ha sido una imposición de los gobiernos de los Estados Unidos en
manguala con las oligarquías colombianas con el fin de rectificar la primera elección,
si esta no es favorable a sus intereses de explotación y atraso. ¿Por qué teniendo
dos millones más de votos que cualquiera de sus competidores, no queda Petro
como presidente de la república como era en otras épocas más auténticas? Evidentemente
se trata de impedir (fomentando el surgimiento exagerado de candidatos que, en
lo fundamental son satélites de las oligarquías y el imperialismo) la clara y
sencilla voluntad popular de la mayoría en la primera votación. Quiero decir
que en la segunda vuelta se vota contra el cambio cuando este aparece
como auténtico y eficaz y no en una forma constructiva que apunte al
surgimiento de un nuevo país.
En esa perspectiva, el candidato Rodolfo Hernández fue
el escogido para concitar en torno a su figura mediocre y desconocida, los
votos de todos los matices de la Derecha que, en el fondo, quieren apariencias
de cambio pero no un cambio real. Rodolfo Hernández es un empresario muy rico
que, en sus diversas declaraciones, ha puesto en evidencia una ignorancia
lamentable de las cuestiones sociales y políticas. En una entrevista por radio
dijo: “yo soy un gran seguidor de un filósofo alemán, que se llama Adolfo
Hitler”, y cuando era alcalde de Bucaramanga, golpeó en público al concejal John
Claro, cuando este le preguntó sobre aspectos dudosos en la contratación de los
servicios de basura de Bucaramanga, que hizo su hijo; y no solamente lo golpeó
sino que lo trató de HP. Aunque Hernández presume de querer combatir la corrupción,
él mismo esta emplazado por la justicia por haber adjudicado a su hijo los
contratos de la basura y cuando habló de la situación de las mujeres dijo que “el
ideal sería que las mujeres se dedicaran solamente a la crianza de los hijos y a
las labores domésticas”.
Estos son suficientes ejemplos de la condición machista
e ignorante de este personaje de la politiquería tradicional. Además, se está
descubriendo fraude en su favor en esta primera vuelta, puesto que se ha
establecido que en cada mesa de votación no puede haber más de 400 votantes y
sin embargo, se han descubierto numerosos casos en los que el número de
votantes (y, claro está, en favor de Hernández) llega a los 600. Eso explica el
crecimiento súbito de varios millones de votos en favor de Hernández hasta
desplazar a Fico del segundo lugar.
Sería inaudito que en la segunda vuelta, Hernández superara a Petro lo suficiente para ser elegido presidente. Ya ha sido bastante desgracia que Uribe haya sido elegido dos veces y que Iván Duque (otra figura lamentable de la politiquería) se desempeñara como presidente títere hasta provocar la tremenda crisis económica y social que vivimos, para que alargáramos esta agonía del sistema “eligiendo” a Hernández.
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