miércoles, 13 de julio de 2022

DEL LIBRO INEDITO, "REFLEXIONES Y ESBOZOS".

Por Eduardo Gómez 

II.

Cuando se habla de orígenes primigenios y cósmicos, nunca se trata de un primer origen en sentido absoluto, puesto que un comienzo absoluto del Universo supondría que antes del mismo habría una Nada absoluta y ésta es impensable porque supone una contradicción antagónica y excluyente en sus términos: de la supuesta Nada total ninguna vida podría surgir, ni tampoco cosa alguna. De manera invertida, sucedería lo mismo con una supuesta destrucción total de lo existente porque la completa aniquilación tendría que dar lugar a una Nada absoluta. Entonces, es verdad que nada se crea y nada se destruye y no hay sino transformaciones, como dice Lavoisier. El Universo conocido (porque cabe la hipótesis de infinitos universos simultáneos) es el origen de todo lo existente y a El va a parar todo lo que se destruye o muere. Como lo decía Sagan, el Cosmos es todo lo que fue , todo lo que es y todo lo que será. Estas características del Cosmos, nos llevan a clarificar de dónde surgen inconscientemente las supuestas características de Dios, puesto que no es ese fantasma sino el universo el que” no tiene principio y no tendrá fin” y el “omnipotente”. Ese Cosmos  está eternamente siendo, y es, en definitiva, lo que se mitifica como “Dios”, personificándolo mediante la infantil proyección inconsciente y magnificada de la figura paterna (como lo sugiere Freud) y para defenderse de la angustia que produce lo desmesurado e imposible de explicar satisfactoriamente en el medio prehistórico-social en que nos debatimos (como lo sugiere Marx), así como para tratar de comunicarse con ese Ello, personificándolo, e intentar influir en ese supuesto Él, mediante oraciones, ofrendas y ceremonias.

 

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