Por Eduardo Gómez
Los nombramientos de ministros que ha hecho Gustavo
Petro, han sido un acierto sin excepción pero el más oportuno es el del ministro
de defensa, Iván Velásquez Gómez. ¿Por qué? Porque él como procurador de Antioquia
fue quien investigó a Pablo Escobar e hizo arrestar al hermano de Uribe por
nexos con los paramilitares. Iván Velásquez fue quien denunció que Pablo
Escobar había convertido la cárcel “La catedral” en una sede de lujo y en una
especie de oficina desde donde seguía dirigiendo sus huestes. En 1999 fue nombrado
director regional de las fiscalías en Medellín e investigó a los políticos que tenían
nexos con los paramilitares y estableció sus contactos en todo el país. A lo
largo del gobierno de Álvaro Uribe investigó eficazmente las relaciones de este
con los paramilitares. En el 2013 salió del país y la ONU lo nombró en la comisión
que investigo la impunidad en Guatemala. Desmontó allí una red millonaria de fraude
aduanero que involucró al presidente de entonces Otto Pérez Molina, quien tuvo
que renunciar y fue encarcelado.
El 24 de septiembre de 2018, Thelma Aldana y el
comisionado Iván Velásquez recibieron el premio Right Livelihood, también
conocido como el Premio Nobel Alternativo en reconocimiento a su lucha contra
la corrupción e impunidad.
Se trata, pues, de una figura señera y eficaz contra
la corrupción, por lo cual su nombramiento al frente de las fuerzas armadas
colombianas es de un acierto excepcional, dado el grado de descomposición que
ese sector presenta y lo peligroso y delicado que es reformarlo.
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