sábado, 19 de octubre de 2024

AL ENCUENTRO DE LA CHINA PROFUNDA (3)

 

Apuntes de la bitácora de viajes
"Al encuentro de la China profunda” (3)
Ing. Luis Alberto Arenas Vega
Bogotá, octubre de 2024

 

LA GUARDIA INMORTAL DEL PRIMER EMPERADOR 

El presente texto es la tercera de cinco crónicas de un viaje que comenzó y
             terminó en Beijing, de donde partimos mi hijo Carlos y su familia y el suscrito,
para recorrer las provincias de Hunan y Shaanxi y la región autónoma de 
Guangxi, en la frontera de la China profunda. Eran los días finales de agosto y 
principio de septiembre del año en curso en la parte final del verano del 
hemisferio norte.

 

                              Dos mil doscientos años y aun vigilan insomnes la tumba del Primer Emperador.
                              Fosa 1, Monte Li, en las cercanías de Xi'an, provincia de Shaanxi. Foto del autor.
 

            Giramos hacia el nordeste de China y después de once horas en tren llegamos Xi'an, actual capital de la provincia de Shaanxi y varias veces capital del Imperio del Reino Medio.1 Al quedar situada en las Llanuras Centrales, donde nació la civilización china, ha jugado un papel estelar en el devenir de la nación. 

            Xi'an es una ciudad moderna, con su centro histórico perfectamente conservado y rodeado de una amplia muralla de unos diez metros de ancho. Los ciudadanos de fe islámica son numerosos, con su sector comercial y tal vez con la mayor mezquita de China. Las sectas budistas también cuentan con antiguos y grandes templos. 

             A unos 40 kilómetros hacia el oriente de la ciudad está el Monte Li levantado sobre la tumba del Primer Emperador. El Museo de Figuras de Guerreros y Caballos de la tumba de Qin Shi Huangdi2 está en el mismo sitio de la llamada fosa 1, donde se construyeron once corredores paralelos de 200 metros cada uno que dan acceso al mausoleo o túmulo funerario. Quatro pasadizos o fosas han sido desenterrados y dos están abiertos al público: ahí permanecen cientos de figuras de terracota de soldados de infantería, ballesteros, soldados de caballería y caballos de los carros de combate de la guardia de Shi Huangdi o Primer Emperador, nombre que adoptó una vez unificó a China en el siglo III antes de nuestra era.

            El túmulo funerario estaba rodeado por un muro que delimitaba un recinto interior y más alejado otro que fijaba el recinto exterior, una zona más extensa. A unos dos kilómetros, a mano derecha, estaba el “Palacio del ensueño”, a donde fuimos caminando con el sol a las espaldas---desconocíamos que había transporte interior--- pero que nos permitió conocer de primera mano el parque y las bases de los muros que rodeaban los recintos.

            La tumba del Monte Li es el complejo funerario construido más sofisticado que mente humana haya imaginado. El historiador confuciano Sima Qian (-147/-90) en sus Memorias históricas cuenta que 

«después de la creación del imperio, llegaron a este lugar, desde todos los rincones de China, no menos de 700.000 hombres para trabajar. Se excavaron tres canales subterráneos para verter cobre fundido en el exterior del sepulcro, mientras se llenaba la cámara mortuoria de modelos de palacios, torres y edificios públicos, además de utensilios de valor, piedras preciosas y objetos curiosos. Los artesanos colocaron en el exterior algunas ballestas automáticas capaces de matar en el acto a los posibles ladrones de tumbas. En el interior, en cambio, se hicieron fluir mecánicamente unos ríos artificiales de mercurio imitando al río Amarillo, al Yangzi e incluso al mismo océano. En la parte de arriba se pintó el firmamento con todas las constelaciones, mientras que abajo estaba representada la tierra. […] Más tarde, sobre el mausoleo se plantaron árboles y se cultivó un prado, para que ese lugar tuviera el aspecto de una colina normal».«después de la creación del imperio, llegaron a este lugar, desde todos los rincones de China, no menos de 700.000 hombres para trabajar. Se excavaron tres canales subterráneos para verter cobre fundido en el exterior del sepulcro, mientras se llenaba la cámara mortuoria de modelos de palacios, torres y edificios públicos, además de utensilios de valor, piedras preciosas y objetos curiosos. Los artesanos colocaron en el exterior algunas ballestas automáticas capaces de matar en el acto a los posibles ladrones de tumbas. En el interior, en cambio, se hicieron fluir mecánicamente unos ríos artificiales de mercurio imitando al río Amarillo, al Yangzi e incluso al mismo océano. En la parte de arriba se pintó el firmamento con todas las constelaciones, mientras que abajo estaba representada la tierra. […] Más tarde, sobre el mausoleo se plantaron árboles y se cultivó un prado, para que ese lugar tuviera el aspecto de una colina normal».3

             A lo largo de los siglos se ha especulado que entre los objetos curiosos allí depositados estarían una colección de instrumentos musicales y de libros. Liu Xiang, un príncipe que vivió antes que Sima Qian, escribió: «Desde los tiempos antiguos, nadie ha sido enterrado con el mismo lujo que el Emperador Qin Shi Huang». 

            Accidentalmente en 1974, unos campesinos buscando agua subterránea se toparon con la colina donde se encontraba el Monte Li. Se estima que las excavaciones actuales han logrado desenterrar la mitad de todo el complejo funerario de más de dos kilómetros cuadrados de base, sin llegar aún  al mausoleo. Los arqueólogos han explorado cuatro fosas subterráneas que pueden tener más de ocho mil figuras, entre hombres, caballos y carros de combate, «un ejército entero de barro cocido: estatuas de guerreros de tamaño natural, soldados de infantería, arqueros, lanceros, aurigas, caballeros, magníficas esculturas que se están restaurando pacientemente y que serán expuestas en el mismo lugar en que fueron encontradas», señala el historiador inglés Arthur Cotterell.

 

                               Formación frontal de los soldados de infantería del Ejército de Guardia.
                                   Fosa 1, Monte Li, en las cercanías de Xi'an, provincia de Shaanxi. Foto del autor.

             Las fosas 1 y 2 están abiertas al público y su contenido no fueron descritas por Sima Qian ni por ningún otro historiador. La fosa 3, que tiene pocas figuras y parece ser el lugar de la comandancia de la guardia, y la vacía fosa 4, han sido nuevamente cubiertas de tierra como si no hubiese prisa por desenterrar todo el complejo. La respuesta de los responsables gubernamentales es más prosaica: esperan nuevas tecnologías que permitan acceder la tumba real sin causar ningún daño a los tesoros ni a los excavadores. 

            Hoy, a los 50 años de su descubrimiento, una segunda generación de arqueólogos y especialistas dedicados exclusivamente al complejo continúan su trabajo de reparación de las figuras y en la búsqueda de nuevos hallazgos, insomnes como los soldados de la guardia imperial. Según los expertos cada figura es única, estaban decoradas y eran de tamaño natural. Las figuras han perdido su color original y el grado de destrucción en que se han encontrado hace que la reconstrucción sea dispendiosa y que muchas no pudieran lograrse en absoluto. Coterrell aventura que

            «En la fosa número 1, la infantería con coraza tenía probablemente dos coloraciones distintas: en un grupo, la coraza tenía las escamas negras con tachones blancos, bronces dorados con cintas rojo púrpura, el manto era verde, los calzones azul turquesa y el calzado negro con ataduras rojas. El otro grupo, en cambio, llevaba la coraza con escamas marrones, tachones rojos y cintas anaranjadas, mientras que las otras partes de la indumentaria parece que eran del mismo color, exceptuando el manto, más corto de color rojo».

         En la actual provincia de Shaanxi---la antigua Shensi-- en el corazón profundo del noroeste de China, gobernó en el siglo tercero antes de nuestra era la dinastía Qin, dinastía que aceleró y concluyó la unificación del país del Reino Medio. Estas tierras que forman parte de una gran planicie de loes, además, serán testigos de hechos decisivos en el destino de la nación y de los sucesos que se están narrando. 

        Sobre las riberas del río Wei que bañan un valle de fértiles vegas se construyó Xianyang, capital del reino Qin, ciudad vecina de la actual Xi’an. Hacia el Norte de estas aguas tributarias del río Amarillo, se yerguen las montañas que ven nacer la Gran Muralla de los diez mil li y que presenciaron las luchas de los pueblos llamados hoy tibetanos, y de los uigures y mongoles4 por la supremacía del poder en “el país a este lado de los pasos”. Hacia el Sur están las montañas que fueran el destino final de la Larga Marcha de los guerrilleros campesinos maoístas, una retirada estratégica que impidió su aniquilación. Desde las cercanas cuevas de Pao-An dirigió el Presidente Mao,5 durante la década de 1935 a 1945, la revolución agraria y la guerra contra el invasor japonés. Al finalizar la contienda civil que le siguió, descendió a Pekín para ejercer el poder absoluto de la nación más populosa de la Tierra.6 En los manuales de la geopolítica china siempre se afirmó que quien domine las Llanuras Centrales y se gane para su causa a los campesinos, gobernará el país. 

       Qin Shi Huangdi completó la unificación mediante la conquista de los siete Estados independientes en el año -221 e infligió una dura derrota al feudalismo; promulgó un sistema de organización territorial nuevo de prefecturas y distritos, una sola moneda, unificó los pesos y medidas y los caracteres de la escritura, construyó grandes obras civiles que grabaron para siempre entre el pueblo chino el principio de nación como unidad indisoluble y eterna. 

       Con motivo de la unificación del imperio, el rey Zheng de Qin mediante un edicto adoptó como nombre el de Primer Emperador. Según Sima Qian el edicto razonaba así: 

        «Hemos oído que en tiempos lejanos, los reyes tenían títulos, pero no un nombre póstumo; en tiempos más recientes, los reyes no sólo tenían títulos, sino que después de su muerte se les otorgaban denominaciones honoríficas basadas en sus hazañas, lo que significa que los hijos emitían juicios sobre sus padres, y los súbditos juicios sobre sus soberanos. No se puede consentir esto: de ahora en adelante, los títulos póstumos quedan abolidos; nosotros somos el Primer Emperador, y nuestros sucesores serán llamados Segundo Emperador, Tercer Emperador y así sucesivamente a lo largo de infinitas generaciones».

      Otra obra monumental fue el legendario palacio de Afang, su lugar de residencia, sede de la biblioteca real y de ingentes maravillas. La leyenda afirma que tenía igual número habitaciones como días tiene el año, dispuestas en forma circular de tal manera que la primera y la última se confundieran en un vano ardid para detener el tiempo. Según la Descripción ilustrada de los tres distritos de la capital, escrito durante la dinastía Jin (265/420) y atribuido a Miao Changyan, el Primer Emperador, ileso después de tres atentados, ordenó levantar una puerta de piedra-imán a la entrada de la sala de audiencias: si alguien intentara pasar armas de hierro escondidas, sería retenido por ella, facilitando el arresto.7

            Unificado el imperio, el manejo administrativo del Estado en manos firmes de los funcionarios de la escuela legalista, inauguradas o concluyéndose sus fenomenales obras civiles a las cuales estaban obligadas a trabajo esclavo todas las poblaciones aledañas, el carácter del Emperador en la cima del poder absoluto fue derivando hacia una fe supersticiosa en la magia taoísta---inicialmente objeto predilecto de sus odios---, y hacia la práctica de la música. El miedo a la muerte y la incertidumbre por el futuro de la dinastía se fueron convirtiendo en obsesiones fatales. 

         En un viaje de inspección al Sur, cuando «un repentino huracán le dificultó el paso del río Yangtzé, el Primer Emperador le echó la culpa a una diosa cuyo templo se levantaba en un monte cercano, y como represalia mandó que tres mil hombres cortaran todos los árboles de la montaña, dejando aquella vertiente completamente desolada.» Los últimos años de su vida y los recursos del imperio estuvieron dedicados en la búsqueda de la planta de la inmortalidad y de los inmortales que según la tradición vivían en tres islas, al otro lado del mar. Las Memorias históricas dan cuenta que «el Primer Emperador vagó por la costa del Mar Oriental ofreciendo sacrificios a las montañas más famosas, a los grandes ríos y a los ocho espíritus; luego partió en busca de los inmortales». 

             Murió a los cuarenta años de edad en uno de sus interminables viajes y su cadáver vagó durante dos meses como si estuviera vivo hasta regresar a la capital, mientras se fraguaban las intrigas fatales que llevaron al poder al menor y más inepto de sus hijos. Al año siguiente se produjeron las primeras revueltas campesinas en la historia china que dio al traste en el -206 con la dinastía Qin. Entre los meses de marzo y abril los rebeldes dirigidos por el estibador Xiang You incendiaron el palacio de Afang y profanaron el complejo funerario del Monte Li.

            Actualmente el Monte Li y sus alrededores han sido convertidos en un enorme parque natural y el museo está incluido en el circuito del turismo internacional. Es uno de los pocos lugares de la China profunda ---como la reserva natural de los osos panda en Chendgdu, provincia de Sichuan, y la Represa de las Tres Gargantas en el río Yangtse, zona de la ciudad de Chongqing---, visitada regularmente por turistas extranjeros.

 

                                        Continuará: El río Li y las montañas de Guilin (4)              

 

NOTAS

(1) Zhongguó es la transcripción en el dialecto de Beijing para la expresión Reino Medio y que aún hoy día es el nombre oficial de la República Popular China. La expresión China es probable que se derive del vocablo Sinae empleado por los escritores romanos al comienzo de nuestra era que a su vez provendría del título Qin o Chin (en la antigua grafía), que significa Primer Emperador. La palabra China fue popularizada por los misioneros cristianos españoles y portugueses en el siglo XVI y es una clara invención occidental. 

(2) Es la traducción del chino del nombre oficial del museo. 

(3) Citado en Arthur Cotterell, La gran tumba imperial de China, introducción de Yang Zhenjing conservador del Museo de Figuras de Guerreros y Caballos de la tumba de Qin Shi Huangdi, traducción de Juan Vivanco G., editorial Planeta, Barcelona, 1982. La mayoría de las citas pertenecen a este libro, el cual contiene una biografía del Primer Emperador.

(4) La etnia mayoritaria en China ha sido siempre la han; sin embargo, la última dinastía china fue de origen manchú, y anteriormente hubo una dinastía mongola. Los uigures, de religión musulmana desde el siglo IX, y los cuatro principales pueblos llamados hoy tibetanos, de religión budista tántrica desde el siglo VII, no alcanzaron en algún momento histórico una supremacía política en China por su poca población y dispersión y, posiblemente, por sus ideas religiosas excluyentes. Sin embargo, durante la llamada tercera partición, previa a la cuarta unificación, China estuvo dividida en tres Estados: el Estado Xi-Xia de la dinastía Tangut (tibetanos, 986/1227), junto a la dinastía Liao (tártaros, 907/1124) y la dinastía de los Sung septentrionales (han, 960/1126). El Estado de los Tangut fue conquistado por los mongoles en el año 1227.de 2024 

(5) Mao Tse-Tung o Mao Zedong, de origen campesino, ostentó el título de Presidente desde 1931 cuando fue nombrado Presidente del Gobierno Soviético Nacional en Kiangsi (hoy Jiangxi) hasta su muerte en 1976. El gran sinólogo y periodista estadunidense Edgar Snow contaba que cuando en 1949 fue proclamada la República Popular de China en Beijing, en las aldeas más remotas del Tibet o de Xinjiang creían que se había proclamado un nuevo emperador con el nombre de Presidente Mao. Aún hoy, el campesinado sigue representando el 40% de la población del país. 

(6) Para una mejor información consultar La destrucción del saber por el fuego, Editorial La Rosa de los Vientos, Bogotá, 2021, del mismo autor de la presente crónica, pp. 211/223. De este texto se ha tomado la mayor parte de los datos aquí presentados. 

(7) Arenas Vega, Luis Alberto, Electromagnetismo en la Antigüedad Clásica, Editorial Rosa de los Vientos, Bogotá, 1993, pp. 183/184. 


                               Lugar de restauración de las figuras de terracota del Ejercito de Guardia.
                       Fosa 1, Monte Li, en las cercanías de Xi'an, provincia de Shaanxi. Foto del autor.
 

 

                El auriga y su caballo, Ejército de Guardia.
             Museo, procedente de la Fosa 2, Monte Li, en las cercanías de Xi'an, provincia de Shaanxi.                  Foto del autor.
 

 

          Arquero con armadura, vanguardia del Ejército de Guardia.


           Museo, procedente de la Fosa 2, Monte Li, en las cercanías de Xi'an, provincia de Shaanxi. 
           Es la más famosa de las Figuras de Guerreros y Caballos de la tumba de Qin Shi Huangdi.
           Foto del autor.


ANEXO: AL ENCUENTRO DE LA CHINA PROFUNDA: FOTOS
              IMAGENES CHINA

 

 

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