sábado, 12 de octubre de 2024

AL ENCUENTRO DE LA CHINA PROFUNDA (2)

 Apuntes de la bitácora de viajes
"Al encuentro de la China profunda” (2)
Ing. Luis Alberto Arenas Vega
Bogotá, octubre de 2024

 

CHANGSHA, LA CAPITAL DE LA PROVINCIA DE HUNAN

El presente texto es la segunda de cinco crónicas de un viaje que
comenzó y terminó en Beijing, de donde partimos mi hijo Carlos y su
 familia y el suscrito, para recorrer las provincias de Hunan y Shaanxi
 y la región autónoma de Guangxi, en la frontera de la China
profunda. Eran los días finales de agosto y principio de septiembre
del año en curso, en la parte final del verano del hemisferio norte.

                              

                Hacia el sur, a una corta distancia de Zhanjiajie, está la ciudad de Changsha, capital de la provincia de Hunan a la que llegamos por vía férrea. Es una ciudad moderna, de avenidas amplias y con servicio de metro, de vibrante actividad agropecuaria y comercial cuyo aeropuerto es uno de los más grandes del país en cuanto a tamaño y tráfico de pasajeros. Forma parte de la zona central rural que produce los alimentos para la parte industrial y por lo tanto es clave en el funcionamiento de la economía. Se dice que alimenta a China. En la actualidad se desarrolla también una base industrial de alta tecnología para la producción de bienes intermedios como consecuencia de la política “doble circulación” que prioriza el consumo interno al comercio de exportación.

            Antiguo centro urbano ha estado muy vinculado al acontecer de la nación. Hay indicios de asentamientos humanos desde el siglo XI antes de nuestra era, pues así lo atestiguan los ideogramas en los caparazones de tortuga cuyo significado es “Lago arenoso”. El sitio debió ser una laguna enorme hoy reducida a cuatro lagos ubicados en el centro de la urbe. El más grande está rodeado por dos hermosas pagodas cuya iluminación resalta el encanto del paseo nocturno en bote que hicimos por la noche.

            La ciudad fue creciendo a lo largo del río Xiang, que corre de este a oeste de la urbe. Dos islas quedaron en el centro de la ciudad: una pequeña y otra larga de seis kilómetros y 200 metros de ancho, antiguamente llamada “Largo banco de arena” y modernamente Isla Naranja.

            La isla grande es actualmente un parque con un gigantesco rostro del Presidente Mao en el borde norte, conocida como la Estatua del joven Mao. Diseñada por un grupo de artistas de la Academia de Bellas Artes de Guangzhou (Cantón) está compuesta de ocho mil piezas de granito traídas de la provincia costera de Fujian. Tiene 32 metros de alto igual a los años que tenía Mao cuando era profesor de la Escuela Normal de Changsha en 1923, de la cual había egresado con título de maestro de escuela primaria.* En 1926 escribió el poema Changsha que figura como el primero en las antologías poéticas de su autoría y considerado por la crítica literaria como una obra de «consumada maestría» y escrito al estilo tradicional de la poesía antigua china.

                                    Estatua del joven Mao, río Xiang, isla Naranja, Changsha. Foto del autor. 

            Lo visitamos al anochecer cuando la iluminación de los altos edificios a lo largo de las dos riberas irrumpe en el panorama y le da al entorno un espectáculo visual sorprendente. La plazoleta frente a la estatua estaba repleta, tal vez unos 60 mil visitantes jóvenes, la gran mayoría sino la totalidad chinos.

          Multitud de jóvenes en la explanada frente a la Estatua del joven Mao, río Xiang, isla Naranja, Changsha. Foto del autor.

     Panorámica de la orilla opuesta, río Xiang, isla Naranja, Changsha. Foto: Ing. Carlos Arenas Sabogal

            Fue inaugurada en 2009, casi 40 años después de la Revolución Cultural cuando hizo furor el culto a la personalidad del Gran timonel. Durante el período de reforma y apertura de la economía china al mundo fueron eliminados todos los rastros de semejante arma política. Hoy parece surgir rejuvenecido, estilizado pero grandioso y solo presente en la China profunda, alejado del circuito del turismo internacional de la zona costera industrializada.

            En China existe un “turismo rojo”, no promocionado para los turistas extranjeros, compuesto por lugares épicos de los comunistas en su lucha por ascender al poder. La Estatua al joven Mao, la aldea de Shaoshan ---lugar donde nació Mao---, y la Escuela Normal denominada el alma mater del presidente Mao, forman parte de tal circuito.

            Durante la época de la reunificación del impero, siglos III antes de nuestra era, Changsha era una ciudad fortificada y existió un reino con ese nombre en la siguiente dinastía de los Han. Fue destruida varias veces y durante el primer milenio de nuestra era fue un importante centro comercial, especialmente de arroz y de templos budistas. Desde 1664, durante la dinastía Qing, ha sido capital de la provincia de Hunan. El tratado de Shanghái de 1903 firmado por China y Japón abrió la ciudad al comercio extranjero. La invasión japonesa de 1935 logró llegar hasta aquí aunque permaneció por breve tiempo. A partir de 1980 los edificios históricos comenzaron a ser restaurados. 

            Dos de los más importante edificios de la ciudad son el Templo budista Kaifu y el pabellón de un poeta de la dinastía Tang. El templo Kaifu es una edificación que ocupa un extenso espacio y fue construido durante el llamado período de las Cinco Dinastías y los diez reinos (907/960), destruido varias veces y reconstruido, hoy está abierto al público y a la feligresía de una de las numerosas ramas del budismo. Durante la noche son muy concurridas las calles peatonales de Huangxing Lu y Huangxing por su comercio y luminosidad.

                                         Un pabellón interior, templo budista de Kaifu, Changsha. Foto del autor.

                                                            Un altar, templo budista de Kaifu, Changsha. Foto del autor.


 

                                    Pabellón de un poeta de la dinastía Tang. Foto: Ing. Carlos Arenas Sabogal


 *Para tener un punto de comparación, 32 metros es la altura promedio de un edificio de diez pisos en Bogotá.

**Jerome Ch'ên, Mao y la revolución china seguido de 37 poemas de Mao Tse-tung, traductores Isidro Molas y Luis Avilés, Oikos- Tau Ediciones, Barcelona, 1968, p. 357. 

                                                              Continuará: La guardia inmortal del primer emperador (3)

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