domingo, 23 de enero de 2022

SOBRE EL VEINTE DE JULIO DE 1810

 


Sin duda, es Indalecio Liévano Aguirre el historiador más veraz y avanzado, en Colombia, y el que más cuestiona a la historia tradicional que se ha enseñado en escuelas y colegios. En su obra maestra, “Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia”, plantea (a propósito del 20 de julio de 1810) cómo en realidad las oligarquías criollas (constituidas por los descendientes de españoles nacidos en este país)  pedían, no la liberación de España, sino que la corona los igualara en poder político y económico con los españoles nacidos en la península, lo cual significaba, poder explotar más a los indígenas y acaparar mayores riquezas, a costa del pueblo raso de indígenas, negros, pardos y mestizos... Encabeza esa tendencia, el 20 de julio, don Camilo Torres, que es el “prócer” que más crudamente desenmascara Liévano Aguirre como un falso liberador y por ser el jefe político de esas oligarquías criollas. Al respecto escribe Liévano:

“Como a los criollos no les importaba la Independencia sino compartir el poder con las autoridades coloniales, en el cabildo de Santa Fé pudo el Oidor Jurado, la noche del 20 de julio, conseguir que en el acta de ese día se dejaran registrados y a salvo los intereses de la metrópoli. Fue don Camilo Torres quien se encargo de defender la jurisdicción del Consejo de Regencia y los derechos de Fernando VII, dando muestras, desde aquella noche, de la conducta equivoca que mantendría a lo largo del proceso de emancipación.” (pág. 584, segundo párrafo). Y agrega: “Fue don Camilo Torres quien, en la noche del 20 de julio, más eficazmente ayudó al oidor Jurado a impedir que se tomara cualquier decisión que pudiera parecerse a una declaración de independencia, y fue él, con Frutos Joaquín Gutiérrez y Acevedo y Gómez, quienes impusieron la elección del virrey como presidente de la junta suprema”. (pág. 585, segundo párrafo)

El verdadero impulso hacia una independencia que superara la situación de colonia surge del pueblo que con sus peticiones, salva inicialmente el movimiento independentista del 20 de julio, y concretamente gracias a un líder que entonces surge, José María Carbonell, mantenido en el anonimato por los historiadores tradicionales.

Indalecio lo descubre y nos dice:

“Al tiempo que la junta de gobierno (integrada por españoles de la península y criollos españoles de América) declaraba terminada la revolución del 20 de julio de 1810 y consideraba, con apremio, las precauciones indispensables para imponer el orden… José María Carbonell tomaba las medidas del caso para que el pueblo se mantuviera en manifestación permanente desde las once de la mañana del día 21 de julio de 1810. Carbonell no estaba dispuesto a dejar sin definir el problema básico de la Independencia, ni a tolerar que aquella batalla, ganada por el pueblo, no tuviera alcances distintos de un simple traslado de poder, de manos del virrey a la poderosa oligarquía criolla de grandes hacendados, comerciantes, plantadores esclavistas y abogados, que constituían la verdadera clase opresora… la clase cuyas divergencias con la metrópoli no tenían otro sentido que su deseo de derogar aquellas instituciones de la legislación española que otorgaban alguna protección a los indios y a los desposeídos, para lo cual trataban adueñarse del estado.”(pag.586, segundo párrafo)

José maría Carbonell es, pues, el verdadero prócer del movimiento de Independencia de 1810 y es descubierto por Indalecio Liévano en su gran obra. Carbonell terminó siendo encarcelado por los dirigentes criollos de la oligarquía, con lo cual ese movimiento independentista del 20 de julio, termina en el fracaso.  

“En general, para las oligarquías criollas de América, la independencia era una alternativa sembrada de peligros y sólo deseable en el caso de que España fuera dominada por los “libertinos de Francia” y se tratara de imponer a las posiciones de ultramar las “detestables” doctrinas de la Revolución Francesa.” (pág. 583, mitad del segundo párrafo)

 La única excepción a esta regla la constituyó la Revolución Mexicana, donde los indígenas tuvieron un papel preponderante.

“La junta constituida por los españoles criollos de la oligarquía redactó el siguiente texto, inspirada por don Camilo Torres: <convencido con este Cuerpo de los sentimientos con los que el pueblo ha excitado su lealtad en favor de su justa causa, ha resuelto como fundamento de la constitución: 1. – Sostener y defender la religión católica, Apostólica y Romana… 2. – Defender los derechos de nuestro amable soberano don Fernando VII, conservando este reino para su augusta persona hasta que tengamos la feliz suerte de verlo restituido a un trono que le arrebato el tirano del mundo (Napoleón). 3. – En favor de la tranquilidad publica se prohíbe absolutamente todo espíritu de división como perjudicial en un tiempo en que la junta suprema se ocupa en el reposo y quietud general; exigiendo el amor que se le debe tener a los españoles europeos… 4. – El pueblo pedirá lo que quiera por medio de su Síndico Procurador General, que aprobará lo que se ajusto desechando lo que… la inquietud de los ánimos.”(págs.. 597 a 598)

La junta creo además un cuerpo armado con los servidores de los grandes propietarios de haciendas de la sabana. Como resultado de estas medidas anti revolucionarias y abyectamente sumisas a España, Santa Fé presentaba el 24 y 25 de julio de 1810 “el aspecto de una plaza sitiada”. La gran aliada en toda esta represión fue la iglesia católica.

 

 

jueves, 20 de enero de 2022

“EL HOMBRE NATURAL EN NIETSZCHE”

Por Eduardo Gómez 

El hombre natural en Nietzsche es quizás el más profundamente concebido y el más actual. Es un hombre que asume sus instintos como la más preciosa reserva de energía pero que sabe que sus instintos deben ser “divinizados” (o sublimados, para traducirlo al lenguaje freudiano) con el fin de que sean productivos. Es un hombre que confía plenamente en su saber inconsciente y que por tanto afirma: “Sólo se puede enseñar al que ya sabe”. Es decir, estamos capacitados para realizar solamente lo que ya existe potencialmente como conflicto en nuestro inconsciente, a la manera de como en fotografía se revela el negativo. Es un hombre a-moral (en relación con la moral cristiana imperante) que cuestiona los valores establecidos y los supera mediante una ética acorde con su naturaleza humana y con la Naturaleza. Es un luchador que sabe que la vida es confrontación y “voluntad de poderío”, y que es necesario superar al hombre alienado actual, por lo cual se propone como misión de toda una vida, “servir de puente entre el hombre y el superhombre”, es decir, considera como su máxima misión poner su existencia al servicio de una humanidad que confié en sus propias fuerzas y las acreciente, sin poner sus esperanzas en una ilusa divinidad porque sabe que “Dios ha muerto”. Ese hombre natural nietszchano es, pues, un “elegido” que reclama la más alta jerarquía humana y la reivindica contra el masoquismo y la abyección cristianos que exaltan las derrotas, la pobreza y la castración, todo lo cual es sarcásticamente rechazado por Nietzsche, hasta el punto de exclamar: “el santo es el castrado ideal”. A propósito de estas expresiones, de la exaltación de los sueños y del inconsciente (que Nietzsche denomina como el “sí-mismo”) varios pensadores modernos y psicoanalistas freudianos, lo consideran como precursor del psicoanálisis. Este hombre natural es el que refunda y actualiza el extraordinario legado de las culturas griega y romana, a las cuales Nietzsche considera como las más avanzadas del legado clásico y respecto a las cuales el cristianismo significo un retroceso. El cristianismo dividió al hombre por dentro con el nefasto dualismo de cuerpo y alma y lo puso en función de un Más-Allá imaginario y esquizoide; por tanto, Nietzsche afirma que “el bueno” consagrado por el cristianismo es el peor porque degrada la especie humana al exaltar sus derrotas y carencia y porque vive con base en la mentira y el engaño...

Como se ve en lo transcrito (y faltan muchos aspectos de la filosofía nietzschana) no hay contradicciones fundamentales en algunos aspectos básicos de esa filosofía y la marxista, si sabemos interpretarlas. Un ejemplo es el del superhombre que trasciende la alienación del hombre actual y por el cual vale la pena luchar como misión central de toda una vida. En Marx encontramos algo similar cuando habla de que es preciso superar “el reino de la necesidad por el reino de la libertad” y pasar del hombre alienado en la fetichización del dinero y las cosas al hombre humanizado en la solidaridad universal y en la vinculación con la Naturaleza.

No obstante , hay varios e importantes  tópicos de la filosofía nietzscheana que  resultan opuestos a Marx como la concepción elitista de la sociedad y de la historia , de Nietzsche,  la cual afirma que la historia se hace de “cumbre a cumbre”, es decir impulsada por “el hombre superior” y cuando ataca  al socialismo (sin especificar de cuál socialismo se trata) aunque esos ataques fugaces y generales  van  sin duda contra el socialismo utópico que fue el único que Nietzsche conoció (Prudhome, Fourier pero no Marx).

miércoles, 19 de enero de 2022

ANALISIS DEL PARO NACIONAL EN COLOMBIA Y LA COYUNTURA ELECTORAL

Por Eduardo Gómez 

En una lucha político-social de la importancia del Paro actual en Colombia, que desde hace meses se mantiene y ya ha obtenido significativos triunfos, es decisivo tener claridad desde el principio sobre cuál es la forma de lucha que podrá llevar al país a un cambio efectivo que supere los graves problemas que desde hace décadas aquejan a Colombia, en todas sus clases sociales, aunque, claro está, con variaciones complejas. Hay una forma de lucha que ya está dada como protesta de multitudes por las calles de las ciudades y como paralización ocasional de actividades, las cuales plantean al gobierno, mediante comités directivos una serie de reformas urgentes. A pesar de la represión se logró la renuncia de tres ministros, el fracaso de una abusiva reforma tributaria y se bloqueó una reforma de salud inconveniente, captando así algunas manifestaciones de simpatía por parte de otros gobiernos como el del presidente de E.E.U.U, Joe Biden. La represión violenta ha tenido que retroceder y la necesidad de democratizar la economía (sin lo cual no es posible democratizar la política) se impone cada vez más, incluso en los sectores ilustrados de las clases altas que comprenden que de su realización progresiva depende fundamentalmente el fomento del trabajo productivo y la elevación del nivel técnico y cultural, así como la capacidad de consumo del pueblo que estimula la dinámica económica y el bienestar. La grandeza, o al menos la influencia y respetabilidad de un país, en el conjunto mundial, depende de que el pueblo y sus clases dominantes superen la barbarie que suscitan el hambre, la desocupación, el fanatismo religioso y la ignorancia, en las que todavía se debate nuestro pueblo. Aunque todos, de alguna manera, hacemos historia, la abrumadora mayoría la hace de hecho, pero de forma inconsciente o apenas pre-consciente de modo tal que resulta afianzándola contra sus propios intereses, los más esenciales para constituir un ser humano, es decir, resulta configurando una pre-historia. Para hacer auténtica historia se necesita que un pueblo y sus representantes sean sujetos de su propio proceso y hayan asumido racionalmente sus intereses básicos, de tal manera que puedan orientar y cocrear (relativamente y dentro de lo que permite la coyuntura mundial) sus más altos fines de superación y humanización.

En lo que se refiere a Colombia ¿Cómo se caracteriza ese proceso en el Paro Nacional actual? Ante todo, se trata de un movimiento de las clases medias bajas y de la base popular, puesto que la participación de las clases medias altas y de la clase dominante ha sido casi inexistente porque, en su torpeza y mezquindad, todavía consideran que la ignorancia, la pobreza y la superstición dizque favorecen su condición de clases “privilegiadas”, de modo que auspician solapadamente la proliferación del atraso y los regímenes represivos y corruptos. No han comprendido que su poder y su enriquecimiento material lo deben al trabajo productivo de millones y que lo que consideran triunfos y privilegios, han sido obtenidos en la soledad y a costa de las mayorías más productivas y valiosas, de modo que son triunfos pírricos, que se basan en la represión sistemática que ejerce el Estado totalitario, militarista y prostituido, cuya violencia y corrupción afecta también a aquellos que lo detectan, falseando sus vidas, fomentando la neurosis, la mutua desconfianza del individualismo y la competencia desenfrenada, la frivolidad, la deslealtad, y la bajeza, cuando no la guerra y el crimen organizado. No obstante, aún quedan sectores muy minoritarios de una burguesía moderna y culta y de sectores profesionales y universitarios de las clases medias que sienten cada vez más la necesidad del cambio, como lo veremos más adelante en este escrito. Estos sectores han comprendido que la violencia surge de la tremenda desigualdad y la pobreza y que el consumo insuficiente y el hambre no sólo fomentan el robo, la estafa y la mala fe sino que paralizan y degradan la economía y la cultura.

Tampoco podemos idealizar al pueblo raso considerándolo únicamente como víctima inocente porque su composición es muy variada y contradictoria; de ese pueblo salen los peores esbirros del régimen, los policías y militares represivos, muchos de los fanáticos y dogmáticos y muchos de los que venden el voto en las elecciones. Entonces, es necesario aclarar que consideramos como pueblo auténtico aquellos sectores (incluidas las clases altas y las clases medias ya mencionadas) que son sectores productivos en su manera de laborar y que tienen alguna visión crítica ante las alienaciones del Sistema que a todos nos abruma. Pero aún en ese pueblo que ahora lucha, hay todavía sectores que no transcienden la crítica y el rechazo puramente negativos, quedándose en posiciones nihilistas y simplemente rebeldes porque les falta una formación política que les permita vislumbrar y comprender la necesidad de organizar, unitaria y disciplinadamente, un movimiento político que sea capaz de tomarse el Estado y transformarlo en sus caducas estructuras. Son sectores que todavía (y tal vez de manera inconsciente) sustentan los prejuicios respecto a “la política” en general (confundiéndola con la politiquería), los cuales han sido inculcados con éxito en las mayorías, por la acción perversa y sistemática de los grandes medios de comunicación al servicio del Sistema y de sus roscas dominantes, que en esa forma han buscado la despolitización y la indiferencia de las masas para que estas sean manipulables y sumisas. Ahora bien, la única forma de acceder al poder en este momento es mediante el voto meditado y responsable o sea sabiendo hacer política.

La consecuencia de los comportamientos apolíticos, se proyecta en el actual Paro Nacional y se hace visible en algunas tendencias que se podrían calificar de anarquistas, aunque no son las predominantes. Sin embargo, ellas dificultan la acción político-social constructiva y organizada de los sectores más avanzados de ese movimiento y tienden a dividirlo y debilitarlo. Concretamente, se trata de que es necesario pasar de las fiestas callejeras que son las manifestaciones, a una exigente unificación y disciplina de las diversas tendencias que integran las multitudes del Paro, en torno a metas político-sociales definidas, para comenzar a ganar las cuales se necesita triunfar en las dos elecciones que se avecinan, las parlamentarias y la presidencial. Se necesita una acción madura, política y lúcida, que se someta a la disciplina y a la dirección de un movimiento progresista, evitando las críticas y disensiones que no son constructivas y que tiendan a peligrosas divisiones que podrían provocar una derrota. Después de una “guerra de setenta años” (que el historiador Armando Suescun describió y analizo admirablemente en su último libro, antes de morir) es evidente que los logros posibles por esa vía heroica están agotados y que ahora está a la orden del día el camino de las reformas mediante un Estado verdaderamente democrático. El panorama de las candidaturas presidenciales también aparece favorablemente a las fuerzas progresistas, no sólo porque la Derecha no tiene dirigentes de talla nacional y el uribismo está en un irreversible hundimiento, sino porque las candidaturas con más opción representan de maneras diferentes, a sectores amigos de un cambio democrático. En efecto, Gustavo Petro que ha logrado organizar el partido de la Colombia Humana (el cual ha sido reconocido recientemente por la corte constitucional) es sin duda la posibilidad de cambio más integral y probablemente la mayoritaria. En cuanto a las otras candidaturas, la táctica de la Derecha es lanzar decenas de ellas para tratar de comprometer diversos matices y tendencias conservadoras y sumarlas (en la segunda vuelta, que se da por segura) en entorno de un solo candidato para derrotar a Petro (a lo cual hay que agregar el fraude y la compra de votos, con que cuentan). De modo que es preciso que Petro gane en la primera vuelta, y que esa primera vuelta sea rigurosamente vigilada a todos los niveles, para evitar cualquier trampa. En el caso de que la coalición de la Esperanza elija a Alejandro Gaviria, el exrector de la universidad de los Andes, esta candidatura probablemente estaría más cerca de las propuestas de Petro ecológico-políticas. Esta candidatura es, de hecho, amiga de la Colombia Humana, puesto que tanto Petro como Gaviria coinciden en cuestiones fundamentales como la relativa democratización en la economía y la refundación del Estado como un Estado de servicio a la comunidad. Petro ha comprendido que no es posible plantear una “revolución” en la Colombia actual porque no hay condiciones subjetivas y, en consecuencia, ha buscado contactos con empresarios colombianos y magnates judíos, y algunos importantes dirigentes de la Derecha ilustrada se le han unido. Desde hace tiempo, la Colombia Humana expone un programa de reformas para la constitución de un Estado de derecho que pueda ser viable en Colombia, aunque la mala fe de sus opositores insiste en calificarlo de “extremista”, con lo cual quieren decir que Petro expropiará a los ricos e instaurará un régimen vengador de las clases oprimidas como la propaganda derechista pretende que sea cualquier “régimen comunista”. Nada más opuesto a las intenciones implícitas de la Colombia Humana. Como estadista moderno, de una formación política y cultural humanística (que podemos admirar en su libro autobiográfico recientemente publicado) Petro ha estado planteando (recientemente en España), en todas sus intervenciones parlamentarias y discursos de la campaña presidencial, los problemas fundamentales de Colombia y el mundo, como superar la dependencia del petróleo y el carbón, instaurando la energía eléctrica, solar y eólica,  lo mismo que la relación que existe entre esa concepción depredadora de la economía y la esclavización de las clases trabajadoras por una explotación desenfrenada, con todo lo cual salen perdiendo todas las clases sociales (puesto que afectan la modernización y desarrollo de la economía y la cultura) y la especie humana en general. Pero al mismo tiempo Petro es consciente y lúcido al advertir que sería desastroso quemar etapas históricas artificialmente y que por ahora sólo es posible realizar algunas reformas progresivas que encaucen al país hacia una modernidad que lo situé en las primeras filas de los países más auténticamente avanzados y cultos del mundo. La realización racional y humanística de las reformas necesarias en cada etapa, nos ira señalando el camino a seguir y los límites de nuestras capacidades. Dada la situación de pobreza, ignorancia y superstición, en que se encuentra el pueblo colombiano de base, y el atraso cultural y el egoísmo mezquino de las clases altas, es necesaria la valiosa colaboración de los sectores minoritarios ilustrados y avanzados de las clases altas (y lo mismo de sus cuantiosos recursos económicos) y de los valiosos profesionales de las clases medias. Se necesita, pues, un amplio frente democrático para sacar al país de la postración en que lo han dejado décadas de violencia y barbarie y este se ha realizado en la unidad dinámica a la que convoca el Pacto Histórico organizado por la Colombia Humana que lidera Petro.

En esa perspectiva es fácil comprender la importante función de las probables candidaturas de Sergio Fajardo o Alejandro Gaviria (como candidatos únicos del movimiento La esperanza) que representan sectores burgueses ilustrados y auténticamente liberales como los que dirigen la universidad de Los Andes, de la cual Gaviria fue rector. No obstante, entre estos candidatos y Petro, hay importantes diferencias, en el sentido de que la Colombia Humana representa radicalmente los sectores populares y de la clase media y que Fajardo y Gaviria representan, ante todo, sectores burgueses cultos y liberales, que involucran buena parte de las clases altas más ilustradas. Es probable que sectores reaccionarios de la oligarquía traten de monopolizar estas candidaturas como suyas. En este caso, tanto Fajardo como Gaviria tendrán que ser suficientemente honestos para, incluso en el caso de que acepten un apoyo electoral, no se dejen manipular, ni utilizar por la extrema Derecha, para lo cual es necesario que Fajardo y Gaviria no permitan la inquisición del anticomunismo en sus filas y viceversa, la Colombia Humana no debe permitir el sectarismo y el extremismo “infantil” en sus filas, sino buscar los puntos comunes esenciales para un cambio. Si se logran esas posiciones, tanto Fajardo como Gaviria podrían considerarse, en esta etapa, como valiosos amigos, por los partidarios de Petro y sus diferencias como conciliables con los fines de la Colombia Humana para los próximos años Por parte del Pacto Histórico, es muy importante tener claridad sobre el hecho de que no se trata de concebir el cambio como la posibilidad de “castigar” a las clases altas o como una especie de venganza. También las clases altas, aunque de otras maneras, han sido determinadas por su nacimiento y por su entorno a obrar como lo han hecho, es decir tampoco ellas son “culpables” porque para serlo tendrían que haber elegido libremente las condiciones de su vida. Es necesario cambiar el Sistema que nos ha determinado a esta lamentable prehistoria para lo cual hay que precisar responsabilidades, pero no culpabilidades. Si los dos movimientos no se dejan anular por moralismos y enredos jurídicos, si mantienen a raya a los predicadores de “pureza” ideológica, en la izquierda y de mentiras y calumnias en la Derecha, un pacto sobre las bases de un cambio moderado es posible. En ese caso, tanto Fajardo como Gaviria podrían enriquecer los objetivos de la Colombia Humana con sus críticas constructivas y sus abundantes recursos, y viceversa, así como servir de puente entre las clases altas más inteligentes y las clases medias y básicas del pueblo raso. Lo importante es que hay posibilidades de diálogo y de discusión productiva entre los tres movimientos.

Escoger el camino de las reformas que propicien la transformación del Estado corrupto y represivo en un Estado de servicio que fomente la prosperidad y la cultura para todos, exige un movimiento político idóneo que este dirigido por lideres representativos de ese pueblo crítico y creativo a que aludíamos, porque es la forma más eficaz de realizarnos en la acción solidaria, al mismo tiempo que transformamos la historia, evitando la dispersión de las disputas y la confusión sangrienta de los tumultos innecesarios.  Nuestro pueblo ya ha perdido demasiadas batallas (sin hablar de los 30 billones de pesos que produce la corrupción) y se ha degradado demasiado, internamente y en el concierto de los pueblos del mundo. Por fin ha llegado una coyuntura, en la que se puede aprender de esa prehistoria y aprovechar la crisis mundial (que agudiza la pandemia) para esta vez dar el salto cualitativo que nos asegure un futuro digno y cada vez más próximo a una realización plena.

 

  


miércoles, 12 de enero de 2022

EL PROBLEMA AMBIENTAL Y EL PELIGRO DE AUTODESTRUCCIÓN DE LA HUMANIDAD

 


Enrique Alfonso Rico Cifuentes –noviembre 2021

 

El economista y académico británico Nicholas Stern (nacido en 1946) expresó: “El cambio climático representa el mayor fracaso del mercado de todos los tiempos, y el de alcance más amplio”.[1]

La destrucción ambiental es consecuencia de una CRISIS DE LA CIVILIZACIÓN INDUSTRIAL Y CAPITALISTA, sin precedentes, de la humanidad y, en concreto, del sistema socioeconómico que pone por encima las crecientes y excesivas ganancias económicas frente a la conservación de la vida en el planeta y al bienestar general de la especie humana.

Además, refleja la falsa creencia de muchos años que plantea que el ser humano es el SER SUPERIOR de la Naturaleza y que ésta se encuentra a su servicio para explotarla ilimitadamente. De esta forma, no se ha considerado parte de Ella, sino que la ha convertido, como a todos los seres que la componen, en MERCANCÍAS para la satisfacción de sus necesidades básicas, y para el enriquecimiento de unos pocos. Son repudiables el tráfico de animales silvestres, el matar elefantes para extraerles sus colmillos, el cortar las aletas de los tiburones para satisfacer gustos gastronómicos de los llamados “seres humanos”, y otras actividades non sanctas.

El ecólogo y ambientalista colombiano Álvaro Sánchez lanzó una voz de alerta: “Si los insectos desaparecieran de la Tierra, la especie humana se exterminaría en menos de 50 años. Si el ser humano dejara de existir en este planeta, la Tierra volvería a su estado original antes del hombre. Por lo tanto, el ser humano es el destructor de la Naturaleza”.[2]

A lo anterior se suma la ENORME CORRUPCIÓN en el manejo de los asuntos públicos y aún de muchas empresas privadas (sobre todo, las grandes empresas), que desvían numerosos recursos a los bolsillos de unos pocos, sumiendo en la pobreza a varios sectores de la población. LA POBREZA GENERALIZADA, además de ser un gran problema económico-social, también se ha convertido en un problema ambiental, pues mucha gente, sumida en esa terrible situación, recurren a formas de explotación muy contaminantes para lograr sobrevivir: pequeña minería ilegal, deforestación, cultivos ilícitos, entre otras actividades.  

La humanidad comenzó a tener algo de CONCIENCIA AMBIENTAL, a partir de la Primera Cumbre Mundial de la Tierra (1992, Río de Janeiro). Después ha realizado varias cumbres mundiales ambientales para acordar tímidamente la reducción del envío a la atmósfera de gases de efecto invernadero. La última fue la de París (2015), que busca no permitir subir el clima global en más de 2 grados en las próximas décadas, pues traería efectos devastadores e irreversibles al medio ambiente. Pero, en la práctica cotidiana, es poco lo que se hace al respecto, porque siguen primando las ganancias económicas de grandes empresas y de sus gobiernos, sobre el bienestar planetario.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático –IPCC- emitió, el 06 de agosto 2021, un informe basado en los estudios de 234 académicos de 66 países, que revisaron alrededor de 14 mil publicaciones científicas recientes sobre el tema. En dicho informe se concluye, entre otras cosas: Primero. Las emisiones de gases de efecto invernadero son los principales responsables de un calentamiento global de 1.1 grados C, desde fines del siglo XIX, y se prevé que durante la próxima década superará los 1.5 grados C, lo cual resulta catastrófico. Segundo. Este fenómeno está causando el deshielo de los polos con la consecuente elevación del nivel del mar, que inundará numerosas islas y ciudades portuarias. Se prevé que, de continuar dicha situación, a finales de siglo la temperatura habrá aumentado 4 grados, con grave peligro para la existencia de la misma vida en la Tierra.

Del 31 de octubre al 12 de noviembre de 2021 se llevó a cabo la Cumbre Ambiental de las naciones Unidas, llamada COP 26, en Glasgow (Escocia), donde se han planteado algunos acuerdos, que es de esperar que realmente se cumplan: Eliminar la producción carbonífera antes del 2050 y la deforestación antes del 2030. Disminuir paulatinamente la producción de combustibles fósiles por el uso de energías limpias (solar, eólica, etc.). Es necesario indagar más sobre tales acuerdos.

No se trata de no utilizar la Naturaleza para la sobrevivencia humana, lo cual resultaría imposible, sino de servirse de ella racionalmente, permitiendo su conservación, el respeto a sus ciclos naturales y vitales, a los cuales debe integrarse el hombre. Ello implica CAMBIAR RADICALMENTE su estilo de vida, lo que significa:

-Abandonar la cultura del consumismo, del vivir “a la moda”, de llenarse de objetos y cosas innecesarios para llevar una vida sana.

-Practicar el reciclaje. Reutilizar las cosas, reducir el consumo no necesario, ahorrar el consumo de agua, energía y combustibles. Abandonar, en lo posible, el empleo de plásticos y, con mayor razón, los de un solo uso.

-Proponer, o presionar, a los gobiernos el cambio progresivo de la utilización de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas) por la implementación de energías alternativas limpias, que son técnica y económicamente posibles: solar, eólica, geotérmica, la energía nuclear bien y cuidadosamente utilizada, y otras. Además, que se prohíba definitivamente la práctica del fracking para la extracción de petróleo o gas. Lo mismo, el reemplazo pronto de toda clase de automotores con combustibles por los de energía eléctrica o solar. O, elegir gobiernos que tengan en sus programas efectivos tales medidas y las que se mencionan a continuación:

-Implementación de una AGRICULTURA BIOLÓGICA, que utilice insumos orgánicos, abandonando los agroquímicos, que dañan la tierra y al organismo humano. Lo mismo, reemplazar las grandes plantaciones de palma africana por la producción de alimentos de consumo masivo. No permitir el uso de semillas transgénicas (que son para el beneficio exclusivo de grandes transnacionales de alimentos y de comercialización de semillas) y volver a la utilización de la semilla tradicional y orgánica campesina.

-Rechazo a la deforestación irracional sin planes alternativos de reforestación.   

-Fomento de CIUDADES VERDES, controlando la anárquica construcción de vivienda en las ciudades, que sólo buscan enriquecer a grandes constructores sin sentido social, quienes, muchas veces, no respetan ni los humedales, que son sistemas ecológicos que deben conservarse. Ello implica fomentar parques urbanos ecológicos con especies nativas y lugares sanos para la recreación de sus habitantes. No a las canchas deportivas sintéticas. Sí a la reforestación urbana en gran escala. Menos cemento y más naturaleza en las ciudades humanizadas.

-Fuerte combate a la corrupción en todos los organismos estatales y privados, a la competencia obsesiva en todos los terrenos, al “sálvese quien pueda”, y fomentar una cultura de la cooperación, la solidaridad, la equidad y el respeto mutuo. Esto es fundamental para el bienestar general de la humanidad y, por lo tanto, del planeta.

-Promover una constante educación ambiental, desde la temprana edad y hasta los niveles de educación superior. Educación que hay que hacer extensiva a las comunidades en general, a los diversos sectores poblacionales. Es necesario insistir que éste es el único planeta que tenemos para vivir, y si acabamos con la vida en él, la humanidad perecerá también como especie.

RESPECTO A COLOMBIA

Además de las propuestas anteriores, varios analistas colombianos plantean algunas ideas:

-Redirigir la producción ganadera, impulsando “la ganadería sostenible, rentable y competitiva, vía sistemas silvopastoriles intensivos[3], que utilizarían muchas menos hectáreas de tierra y donde pueden sembrarse árboles maderables nativos, arbustos forrajeros y matas de leguminosas rastreras.

-Transformar a la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) en una empresa de energía limpia, que incluya “la generación, transporte y distribución de electricidad”, como lo plantea el columnista Mauricio Botero[4]. Es decir, abandonar la producción de hidrocarburos, como lo hizo la empresa estatal danesa Danish Oil and Natural Gas (DONG), en 2009, que cambió su nombre por ORSTED, empresa con energía verde.



[1] Citado en: Muy Interesante, México, diciembre 2018, p. 29.

[2] ÁLVARO SÁNCHEZ, en: Programa Líderes, RCN Radio (Colombia), 08 de julio de 2016, 8.30 p.m. Esto ya lo habían dicho antes el médico y virólogo estadounidense JONAS SALK y otros biólogos contemporáneos (Ver: Muy Interesante, México, mayo 2019, p. 28).

[3] MORENO, Carlos Enrique.  “El Acuerdo de París”. El Espectador, 7 febrero 2021.

[4] BOTERO CAICEDO. Mauricio. “Electrificarse o desaparecer”. El Espectador, 7 febrero 2021.