viernes, 15 de diciembre de 2023

HA MUERTO UN CRIMINAL DE GUERRA Y NO TODAS LAS CAMPANAS TOCAN A DUELO


Por: Ing. Luis Alberto Arenas V.

        Bogotá, noviembre de 2023


A la avanzada edad de 100 años ha muerto el criminal de guerra (nunca fue juzgado) Henry Kissinger. Su catadura moral, que podría relevar cualquier otro análisis, queda retratada cabalmente en dos hechos: en la misiva dirigida al genocida Pinochet confirmándole su apoyo a la tiranía surgida del golpe de Estado en la que le expresaba «Usted le hizo un gran servicio a Occidente al derrocar a Allende»; y en los bombardeos a tres débiles y pobres naciones asiáticas (Vietnam, Laos y Camboya), donde fueron arrojadas más bombas letales que en la Segunda Guerra Mundial.

Galardonado con el Premio Nobel de la Paz (1973), no por la planificación y financiación de la subversión de la legalidad democrática chilena sino por la firma del acuerdo para la retirada de las tropas de los EEUU de Vietnam del Sur, ya derrotadas junto a los títeres locales. 

Una de las grandes contradicciones de la diplomacia de la República Popular China fue el haber tenido en gran estima, consideración y aprecio hasta el final de sus días a este personaje, tal vez justificada por el rol central y decisivo que jugó en el restablecimiento de las relaciones sino-estadunidenses en un contexto enrarecido y agrio de la disputa sino-soviética. También debe recordarse que China nunca rompió relaciones con los golpistas chilenos. Más del 60% de las exportaciones de cobre de Chile, el mayor productor del mundo, van a esa nación. ¡Algunos dirán, los negocios son los negocios!

A propósito del Premio Nobel de la Paz, la mayoría han sido entregados a personas sin ninguna altura moral que amerite una distinción de tal naturaleza. Así mismo, los mejores escritores del siglo XX no fueron galardonados con el Nobel de Literatura (Kafka, Proust y un largo etcétera). Los demás premios, más del 75% han tenido como destino los EEUU y más del 90% son personas de raza blanca. De un balance estimado, desde este punto de vista, se puede concluir que las instituciones escandinabas que administran estos reconocimientos han devenido en una política de propaganda de la civilización cristiana-occidental. Esta fue una de las tantas razones por las que el filósofo existencialista francés Jean-Paul Sartre lo rechazó en 1964.

*Sobre el autor

Ing. Electrónico (1970), U. Distrital, Bogotá. Magister en Ingeniería Eléctrica, U. de Chile. Historiador de la ciencia. Fue funcionario del Departamento Nacional de Planeación y de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones de Colombia; profesor y rector universitario; consultor en informática y telecomunicaciones. Autor de varios libros.


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