(Fragmentos de la entrevista realizada por la revista
digital “The Saker” a Sergei Glazyev, economista, miembro de la Academia Rusa
de Ciencias y Ministro de Integración y Macroeconomía de la Unión Económica de
Eurasia (EAEU).
(Artículo completo en: https://cubayeconomia.blogspot.com/2022/04/economista-rusoel-nuevo-orden-economico.html)
Existen patrones de desarrollo económico a largo
plazo, cuyo análisis y compresión permite prever los acontecimientos que se
están produciendo en la actualidad. Ahora estamos experimentando un cambio
simultáneo en las estructuras tecnológicas y económicas mundiales. La base
tecnológica de la economía está cambiando, hay una transición a tecnologías
fundamentalmente nuevas y el sistema de gestión también está cambiando.
Eventos como este ocurren aproximadamente una vez por
cada siglo. Sin embargo, las estructuras tecnológicas cambian aproximadamente
una vez cada 50 años, y su modificación suele ir acompañada de una revolución
tecnológica, una depresión y una carrera armamentista. Las estructuras
económicas mundiales se transforman una
vez cada 100 años, y sus variaciones van acompañadas de guerras mundiales y
revoluciones sociales.
Hace 100 años, el imperio británico estaba tratando de
mantener su hegemonía en el mundo. Cuando estaba perdiendo económicamente
frente a los recursos combinados del imperio Ruso y Alemania, desató la Primera
Guerra Mundial, inducida esta por la inteligencia británica. ¿El resultado? Los
tres imperios europeos se autoliquidaron. Estoy hablando del colapso de la
Rusia zarista, de los imperios alemán y austrohúngaro, pero deberíamos agregar
un cuarto: el fin del imperio turco-otomano.
En cuanto a Gran Bretaña, durante algún tiempo mantuvo
el dominio mundial y se convirtió transitoriamente en el imperio más grande del
planeta. Pero debido a las leyes inexorables del desarrollo socioeconómico, la
estructura económica mundial colonial, basada de hecho en el trabajo esclavo,
ya no podía asegurar el crecimiento económico. Los nuevos métodos de producción
en masa llegaron a ser mucho más eficientes que los sistemas administrativos de
los imperios coloniales del siglo XIX.
El surgimiento de estados sociales en la URSS y EE.
UU. con sistemas de control centralizados, hizo posible un fuerte salto en su
desarrollo económico. En Europa, el sistema de gobierno corporativo se formó,
lamentablemente, según el modelo nazi en Alemania, y no sin la ayuda de la
inteligencia británica.
Hitler, contando con el apoyo de los servicios de
inteligencia británicos y el capital estadounidense, implementó rápidamente un
sistema de gestión empresarial centralizado, lo que permitió al Tercer Reich
atrapar rápidamente toda Europa, pero la Unión Soviética derrotó al fascismo
alemán (más precisamente, europeo, teniendo en cuenta las realidades de hoy).
Después de la segunda guerra, quedaron dos modelos estructurales en el mundo:
el soviético y el occidental (con centro en los EE. UU.).
—Ahora, al parecer, el período “unipolar
estadounidense” estaría terminando y, probablemente, no gracias a Rusia, sino
principalmente a China ¿Es así?
En efecto, las estructuras verticales jerárquicas
características de la economía mundial imperial resultaron ser demasiado rígidas
para asegurar proceso de innovación continuos y perdieron su efectividad
comparativa para asegurar el crecimiento de la economía mundial.
En la periferia del imperio, se ha formado un nuevo
orden económico mundial, que se basa en modelos de gestión flexibles, una
organización de la producción en red, donde el Estado funciona como un
integrador, uniendo los intereses de varios grupos sociales en torno a lograr
un objetivo: elevar el bienestar público. El ejemplo más impresionante de una
estructura económica integral de este tipo es China, que durante más de 30 años
ha superado en tres veces la tasa de crecimiento de la economía estadounidense.
China ya ha sobrepasado a Estados Unidos en términos de producción,
exportaciones de bienes de alta tecnología y tasas de crecimiento.
Otro ejemplo de un modelo de un nuevo orden económico
mundial, que llamamos integral (por el hecho de que el estado une a grupos sociales con
diferentes intereses), es la India. Este país tiene un sistema político
diferente pero el gobierno está obligado, por razones históricas, a dar
primacía a los intereses públicos sobre los privados. La única alternativa que
tiene el Estado Indio es maximizar las tasas de crecimiento para combatir la
pobreza. En este sentido, podríamos decir que el nuevo orden económico mundial
debería ser de ideología socialista.
Un sistema económico que deberá utilizar los mecanismos
del mercado y una concentración de recurso públicos en manos del Estado con el
objetivo de asegurar el desarrollo exitoso de una revolución tecnológica.
Si observamos las tasas de crecimiento después de
1995, vemos que la economía china ha crecido 10 veces, mientras que la economía
estadounidense ha crecido sólo un 15 por ciento. Por lo tanto, ya es indiscutible que en la actualidad
el ritmo del desarrollo económico mundial se está desplazando hacia Asia:
China, India y los países del Sudeste Asiático ya producen más que EE. UU. y la UE juntos.
El centro de reproducción de la economía mundial se ha
movido al Sudeste Asiático. Si a estos países les sumamos Japón o Corea, donde
el sistema de gestión también se propone como objetivo aumentar el bienestar
público, entonces podemos decir que esta nueva estructura económica mundial
será la dominante.
Por supuesto, la elite gobernante estadounidense no
puede estar de acuerdo con un sistema de gestión donde no dominen los intereses
privados. Entonces podríamos decir que, por la dimensión y capacidad de estos
países, una nueva estructura económica mundial gobernara el mundo.
–Pero, occidente no lo aceptará…
Al igual que hace un siglo con el imperio británico,
hoy Estados Unidos tratará por todos los medios de mantener su hegemonía en el
mundo. Los acontecimientos que tienen lugar en estos días son una manifestación
de cómo la poderosa elite oligárquica y financiera estadounidense está tratando
de sobrevivir a toda costa.
Se puede decir que durante los últimos 15 años se ha
estado librando una guerra híbrida; provocando el caos en los países que no se pueden controlar y a la vez se ha tratado de
frenar el desarrollo de la República China. Pero debido al envejecimiento del sistema de gobierno eso ya no es posible…
Al contrario, China gastó una colosal cantidad de
dinero en el crecimiento y desarrollo de
nuevas tecnologías. No hubo Burbujas financieras y por tanto la altísima
monetización de la economía no trajo inflación. El crecimiento de la oferta
monetaria estuvo acompañado por un aumento en la producción de bienes, un aumento
en el gasto público en el bienestar social y mediante la introducción de
tecnologías avanzadas.
La competencia económica ha llevado a Estados Unidos a
perder su liderazgo. Y aunque Donald Trump intento contener el desarrollo de
China a través de una guerra comercial no logró nada…
—¿Le falto determinación a Trump?
En resumen, Estados Unidos estaba condenado a perder
esta guerra comercial porque China podía producir de manera más eficiente y
financiar el desarrollo de manera más barata. Todo su sistema bancario es de
propiedad estatal, funciona como una sola institución de desarrollo, dirigiendo
los flujos de efectivos para expandir la producción y desarrollar las nuevas
tecnologías.
En Estados Unidos, la emisión de dinero se destina a
financiar el déficit presupuestario y se están eternizando las burbujas
financieras. Como resultado, la eficiencia del sistema económico y financiero
de EE. UU. es apenas del 20 por ciento, esto significa que apenas uno de cada
cinco dólares llega al sector real. En China el 90 por ciento (es decir, casi
todos los yuanes que crea su banco central) alimenta la expansión de la
producción y asegura un crecimiento económico alto.
La epidemia demostró las deficiencias de la atención médica
en los Estados Unidos. El sistema de gobierno chino por el contrario ha mostrado una mayor
eficacia en el campo de la salud pública. En China, la tasa de mortalidad es
significativamente más baja y la pandemia se trató mucho más rápido.
En 2020, en el punto más alto de la pandemia, China
creció un 2 por ciento, mientras en Estados Unidos hubo una caída del 10 por
ciento del PIB (la mayor caída desde la Segunda Guerra Mundial). Ahora, los
chinos han restablecido su tasa de crecimiento. Es de un 7 por ciento anual.
Nadie, en el ámbito, económico tiene dudas: la República Popular China
continuara desarrollándose y expandiendo su producción con las nuevas
tecnologías.
Paralelamente a la guerra comercial contra China, los
servicios de inteligencia estadounidenses preparaban una guerra contra Rusia.
La tradición geopolítica anglosajona considera a nuestro país el principal
obstáculo para establecer la dominación mundial de la elite financiera
estadounidense y británica. Hay que decir que la guerra contra la Federación
Rusa se desarrolló inmediatamente después de la anexión de Crimea y después que
los servicios especiales estadounidenses organizaran un golpe de estado en
Ucrania.
Se puede decir que engañaron a Rusia, porque en la práctica
Estados Unidos controla todos los mecanismos de poder militar de Ucrania. Los
estadounidenses echaron raíces a partir del golpe de estado contra la
democracia y la amistad con Rusia; no solo crearon un bastión anti-ruso,
también entrenaron a las fuerzas armadas y formaron militarmente a miles de combatientes
de ideología nazi. Los entrenaron a todos juntos (nazis y nacionalistas) en sus
academias. Durante 8 años han estado preparando a las Fuerzas Armadas de
Ucrania para la lucha contra un único enemigo: Rusia. Mientras tanto, los
medios de comunicación, que en Ucrania también están completamente controlados
por los estadounidenses, formaron la imagen del enemigo ruso en la mente de la
gente…
—¿Los rusos se han interpuesto, de alguna manera, en
el camino de las “potencias marítimas”
No, pero occidente sostiene una tesis desde hace 200
años: quien controla Eurasia controla el mundo. Con el tiempo, la aplicación de
esta fórmula geopolítica ha ido mucho más allá. Según la opinión del fallecido
geopolítico Zbigniew Brzezinski: “para derrotar a Rusia hay que separarla de
Ucrania”. Todo este dogma, que, al parecer, pasó a la historia hace mucho
tiempo, se ha seguido reproduciendo en el pensamiento de la élite política
estadounidense.
Debo decir que todavía hay cursos de geopolítica del
siglo XIX en las universidades de Harvard y de Yale, destinados a formar a los
futuros políticos estadounidenses con prejuicios antirrusos. Esta vieja
corriente rusofóbica ha sido la característica de la geopolítica anglosajona,
pues consideran a Rusia como su principal oponente político.
Entonces, lo que está sucediendo hoy se ha podido
anticipar estudiando los patrones de desarrollo económico a largo plazo y la
rusofobia de la elite política anglosajona. Después de que la guerra económica
contra la República Popular China fracasó, los estadounidenses condujeron el
golpe principal contra Rusia, a la que consideran un eslabón débil en la
geopolítica y la economía mundial.
Los anglosajones buscan dominar a Rusia para controlar
sus recursos naturales y, al mismo tiempo, debilitar a China, porque la alianza
estratégica entre la Federación Rusa y China es demasiado grande para conservar
la dominación mundial de Estados Unidos. No tienen el poder económico ni el
poder militar para destruirlos juntos, ni tampoco por separado, por esta razón
Washington inicialmente trato de enemistarnos con China…
Entre la élite rusa hay muchos opositores a una
alianza con China. Al menos antes de la operación especial en Ucrania, a estas
personas les parecía que la cultura estadounidense y occidental es más cercana
a nosotros y que siempre encontraremos un lenguaje común con nuestros “socios
occidentales” …
Dos años después de la Segunda Guerra Mundial, el
Imperio Británico se derrumbó como un castillo de naipes, porque los otros
vencedores, la URSS y los EE. UU. no necesitaban un imperio, lo veían como un
anacronismo. Hoy lo anacrónico es el sistema dominado por EE. UU; pues el mundo
no necesita las corporaciones transnacionales estadounidenses, ni el dólar
estadounidense, ni sus tecnologías monetarias, ni las pirámides financieras.
Todo esto será cosa del pasado en un futuro próximo. El Sudeste Asiático se
convertirá en el líder en el desarrollo económico mundial, y un nuevo orden socio-cultural
se formará ante nuestros propios ojos…
Cuando los dólares estadounidenses, que nadie
necesita, sean enviados de regreso a Estados Unidos desde los países asiáticos,
el colapso del sistema monetario y financiero mundial basado en dólares y euros
será inevitable. Los países líderes de Asia ya están intercambiando el comercio
con monedas nacionales. El euro y el dólar están dejando de ser las monedas
para las reservas de divisas…